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No me gusta generalizar, eso no va conmigo, pero en este caso y sin que sirva de precedente es inevitable hacerlo, porque estoy totalmente convencido de que tu pareja esputa. A lo mejor te cuesta aceptarlo porque no es algo que haga habitualmente ni que realice a cada momento, quizas nunca le hayas visto pero no te engañes, es algo que ocurre, tu pareja esputa.
No quiero ponerme serio, ni que tú te cierres en banda, sólo quiero hacerte ver, para que no vivas en una terrible ignorancia, que tu pareja esputa; y si queremos llevarlo más allá, sin ánimo de ofender siempre, te diré que tu hermana esputa, tu madre esputa también (aunque seguramente algo menos que tu hermana) y las mías también, no te vayas a creer que veo la paja en el ojo ajeno y no la viga de propia. Además os puedo confirmar (aunque ella lo niegue) que mi pareja de hecho esputa.
Vale, a lo mejor me estoy poniendo un poco pesado con el temita, pero lo hago por vuestro bien, y como no, por el mío propio. Incluso es innegable, no os mentiré, que vuestro mejor amigo esputa, y no pasa nada, es algo natural; vuestro padre también esputa y no lo oculta. E iré más lejos, vuestro perro esputa; ah, y los que tengáis gato, que sepáis que él también esputa.
Sólo os pido por favor, que si alguno de los que estáis leyendo este texto conoce a alguna persona que no esputa, ¡por dios, qué lo diga!
(Dedicado a Álex y Mónica que propiciaron aquella noche de copas, con su sentido del humor, que este juego de palabras algo soez, se convirtiera en un momento divertido que ahora transformo en pequeño texto.)
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Buscaba un lugar para huir de la rutina y encontré esta diminuta isla virtual donde perderme. Aforo ilimitado. Entrada gratis.
domingo, 21 de marzo de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
¡Joder!... donde viven los monstruos
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Os propongo un experimento, que seguro vosotros sin saberlo ya habéis realizado en numerosas ocasiones, sobre todos los que estáis independizados pero también los que no: cuando vuestros padres se van de vacaciones dejándoos a cargo de la casa; o quizás incluso lo estéis ahora mismo realizando sin ser conscientes de ello.
Bueno, os explico, es tan sencillo y placentero como no pasar el aspirador por la casa durante un mínimo de dos semanas (el experimento se hará más patente cuanto más tiempo transcurra aunque aviso que puede empezar a ser peligroso). Es entonces cuando, silenciosas, en los lugares más oscuros y lúgubres aparecen ellas, las misteriosas e inevitables pelusas.
Pues sí, la pelusa, de nombre científico 'pelusa' (qué coindencia ¿no?), puebla sigilosamente nuestras casas. Para conocer su composición, y esto quiero que lo hagáis empíricamente en vuestras casas (no es peligroso, aunque sí un poco asqueroso); dejad de leer este fantástico blog por un momento y buscad en los lugares más recónditos: debajo de la cama, detrás de las puertas, en medio del salón... Y agarrad con sumo cuidado una de estas fantásticas pelusas, cuanto más grande, pues mucho mejor. Tras una sencilla observación y desmenuzándola un poco veréis que la pelusa se suele componer de pelo (de ahí su original nombre) al que se le ha adosado grandes cantidades de polvo y suciedad apretujada.
No me digáis que tras ver esos fantásticos seres, no se os vienen a la cabeza los bichos de la película "Donde viven los monstruos", bueno... para ser sincero... a mí tampoco... es innegable que las pelusas son mucho más guapas.
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Os propongo un experimento, que seguro vosotros sin saberlo ya habéis realizado en numerosas ocasiones, sobre todos los que estáis independizados pero también los que no: cuando vuestros padres se van de vacaciones dejándoos a cargo de la casa; o quizás incluso lo estéis ahora mismo realizando sin ser conscientes de ello.
Bueno, os explico, es tan sencillo y placentero como no pasar el aspirador por la casa durante un mínimo de dos semanas (el experimento se hará más patente cuanto más tiempo transcurra aunque aviso que puede empezar a ser peligroso). Es entonces cuando, silenciosas, en los lugares más oscuros y lúgubres aparecen ellas, las misteriosas e inevitables pelusas.
Pues sí, la pelusa, de nombre científico 'pelusa' (qué coindencia ¿no?), puebla sigilosamente nuestras casas. Para conocer su composición, y esto quiero que lo hagáis empíricamente en vuestras casas (no es peligroso, aunque sí un poco asqueroso); dejad de leer este fantástico blog por un momento y buscad en los lugares más recónditos: debajo de la cama, detrás de las puertas, en medio del salón... Y agarrad con sumo cuidado una de estas fantásticas pelusas, cuanto más grande, pues mucho mejor. Tras una sencilla observación y desmenuzándola un poco veréis que la pelusa se suele componer de pelo (de ahí su original nombre) al que se le ha adosado grandes cantidades de polvo y suciedad apretujada.
No me digáis que tras ver esos fantásticos seres, no se os vienen a la cabeza los bichos de la película "Donde viven los monstruos", bueno... para ser sincero... a mí tampoco... es innegable que las pelusas son mucho más guapas.
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domingo, 7 de marzo de 2010
Leonor, cómo pudiste hacerme esto y cómo podré yo perdonarte
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Mi querida Leonor, cómo me pudiste hacer esto. Sí, Leonor, me refiero a ti, a Leonor Watling, que seguro estás leyendo estas palabras desde cualquier sitio del mundo. No mires para otro lado, no te sonrojes aunque se trate de ti. Sí, tú, la cantante de Marlango y la actriz de tantas películas.
Quizá te preguntes por qué, Leonor. Por qué te digo estas cosas, pues te lo contaré, para no dejarte con la intriga que seguro te reconcome por dentro. Yo hace ya unos años comencé ilusionado mi primera novela, que por cosas de la vida (pereza, falta de tiempo, más pereza, falta de ideas, algo más de pereza) no he conseguido terminar. Pero si algo tengo claro es que quiero titularla "La casa en el árbol". Ahora llegas tú y llamas a tu último disco "Life in the Treehouse", que por poco inglés que uno sepa (nunca he llegado a aprenderlo por cosas de la vida), entiendo que alguna cercanía hay.
Y encima, también por cosas de la vida, la protagonista de la novela me dio por ponerle el nombre de Leo. Un poco por homenaje a tu persona, otro poco porque me encajaba con el perfil del personaje que quiere dedicarse a escribir. Ya empiezan a ser muchas coincidencias, y no podía dejar de decírtelo. Pero aunque me suponga un tremendo esfuerzo, te perdono.
Así que no te preocupes, no te vengas abajo, no te martirices a ti misma. Sólo te pido a cambio, ya ves que por cosas de la vida no soy rencoroso, que cuando termine mi novela y dado el tremendo éxito que seguro va a tener; simplemente me prestes una de tus canciones para la banda sonora de la película, que no puede ser de otra forma, se hará. Incluso si es tu deseo o tal tu culpabilidad, no vería ningún problema en que la protagonizaras sin cobrar nada. Uno que es así, buena persona y sobre todo, desprendido.
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Mi querida Leonor, cómo me pudiste hacer esto. Sí, Leonor, me refiero a ti, a Leonor Watling, que seguro estás leyendo estas palabras desde cualquier sitio del mundo. No mires para otro lado, no te sonrojes aunque se trate de ti. Sí, tú, la cantante de Marlango y la actriz de tantas películas.
Quizá te preguntes por qué, Leonor. Por qué te digo estas cosas, pues te lo contaré, para no dejarte con la intriga que seguro te reconcome por dentro. Yo hace ya unos años comencé ilusionado mi primera novela, que por cosas de la vida (pereza, falta de tiempo, más pereza, falta de ideas, algo más de pereza) no he conseguido terminar. Pero si algo tengo claro es que quiero titularla "La casa en el árbol". Ahora llegas tú y llamas a tu último disco "Life in the Treehouse", que por poco inglés que uno sepa (nunca he llegado a aprenderlo por cosas de la vida), entiendo que alguna cercanía hay.
Y encima, también por cosas de la vida, la protagonista de la novela me dio por ponerle el nombre de Leo. Un poco por homenaje a tu persona, otro poco porque me encajaba con el perfil del personaje que quiere dedicarse a escribir. Ya empiezan a ser muchas coincidencias, y no podía dejar de decírtelo. Pero aunque me suponga un tremendo esfuerzo, te perdono.
Así que no te preocupes, no te vengas abajo, no te martirices a ti misma. Sólo te pido a cambio, ya ves que por cosas de la vida no soy rencoroso, que cuando termine mi novela y dado el tremendo éxito que seguro va a tener; simplemente me prestes una de tus canciones para la banda sonora de la película, que no puede ser de otra forma, se hará. Incluso si es tu deseo o tal tu culpabilidad, no vería ningún problema en que la protagonizaras sin cobrar nada. Uno que es así, buena persona y sobre todo, desprendido.
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