.
Creo que todos tenemos más de una fecha marcada en la retina que nunca olvidaremos por diferentes motivos, y de la que recordamos como ocurrió todo paso por paso, ya que de vez en cuando la contamos o la rememoramos. Por ejemplo: la primera vez que has hecho algo o cuando al fin conseguiste lo que te proponías; quizás un día que ocurrió algo inesperado e irrepetible o cuando conociste a alguien importante para ti, etc… Yo siempre recordaré lo que sucedió dentro de mí el 11 de septiembre de 2001.
Tenía 25 años, empezaba el quinto y último curso de Filología Hispánica, acudía a la facultad por las mañanas y por las tardes trabajaba desde las 16 hasta las 22 de administrativo en el Carrefour. Creo que no tendréis duda de que aún vivía con mis padres. Aquel martes tras comer y estar viendo la televisión, sobre las 15 horas empezaron las primeras noticias: una “avioneta” se había estrellado contra una de las Torres Gemelas, unos minutos después otra y Matías Prats desconcertado hablaba con el corresponsal en Nueva York. No podía despegarme de la tele, pero tuve que acudir a mi lugar de trabajo.
Ya en el coche, la Cadena Ser iba informando de todo lo que iba ocurriendo, parecía que otro avión se había estrellado en el Pentágono. Mientras conducía los pelos se me pusieron de punta, me sentía como un oyente de "La Guerra de los Mundos", pero no tenía ninguna pinta de que fuera una broma radiofónica. En ese estado de nervios llegué al trabajo.
Todo lo que fue ocurriendo posteriormente me lo iban contando por teléfono, cada cierto rato llamaba y me iban actualizando, y yo se lo iba relatando a mis compañeros, quizá algo menos curiosos. Nos miramos extrañados cuando les narré con la voz temblorosa que una torre se había desplomado y luego alucinados e incrédulos cuando caía la otra. Fue como si te cuentan una historia tan irreal, que no terminas de creértela hasta que no lo ves con tus propios ojos.
Al fin llegué a casa, y corroboré que todo aquello tan terrible en realidad había estaba sucediendo, comprobé que no era una pesadilla o una de esas películas americanas que tan poco me gustan. Eso sí, aparte de todo lo que ocurrió aquel día, y todas las consecuencias que ha tenido, ahora lo que me parece increíble, es que ya hayan pasado diez años.
.