viernes, 27 de septiembre de 2013

Personas del Camino

Hemos pasado dos etapas tranquilas, 43 kilómetros entre viñedos, pueblecillos y un sol de justicia.

Pero lo mejor del Camino es la gente con la que vas coincidendo durante la caminata y en los albergues. Norber es de un pueblo de Albacete, su bondad y su simplicidad apabullan. Irene es una italiana de Módena, es vegana desde hace cuatro años, no come casi de nada, ir de pintxos por Pamplona con ella es misión imposible. Adriano es un malagueño de 54 años, separado y con dos hijas, sabe como disfrutar del Camino hablando con todo el mundo y riéndose de todo. Marcelo es un brasileño que vive en Italia, es enorme y calvo, parece una esponja que va absorbiendo todo con la sonrisa siempre  pegada a los labios.

Y así podría seguir enumerando un montón de gente con la que vamos escribiendo esta historia. El Camino es una lotería que siempre toca. Y aunque la mujer pamplonica diga que lo hacemos todo mal y que no llegamos (mientras nos golpea), yo ya he disfrutado hasta aquí. Y eso me dejaría dormir tranquilo si no fuera por los ronquidos, el mal olor, los colchones viejos, la gente que se levanta a las 5....

Eso también es el Camino.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

La pamplonesa agorera

Tras dos jornadas de gran belleza y cierta "relajación", tras 40 kilómetros repletos de árboles y a la vera del río Arga, hemos llegado a Pamplona.

Todo normal, una ciudad bonita y muy animada para ser un miércoles, hasta que una mujer mayor que ha visto a Dani con un mapa en la mano. Y le ha empezado a preguntar adónde íbamos y Dani ha "cantado" que estábamos haciendo el Camino.

Ahí ha comenzado la bronca con golpes incluidos. En resumen nos ha dicho que nosotros no llegamos a Santiago ni locos, que nuestra actitud no era la correcta. Luego nos ha contado que ella lo había hecho tres veces, la última con 65 años, 17 kilos a la espalda, y con nieve hasta la cadera.

Por que era mi cumpleaños, que si no... Me deja la espalda tan descujeringada por los golpes que ni de coña, como ella decía, llego a Santiago.

martes, 24 de septiembre de 2013

Espacios y tiempos

Llegar a Roncesvalles son cinco horas desde Madrid. En el coche, viendo volar los kilómetros, pensaba en los diferentes tiempos que pueden tener las cosas. El autobús de Pamplona a Roncesvalles ha sido poco más de una hora, caminando vamos a tardar dos días. A veces, las cosas pueden durar lo que tú quieras. Pero por desgracia, no siempre...

Mañana empieza de verdad nuestra aventura espacio-temporal.