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Todo hace presagiar una jornada inolvidable, cada cosa y cada persona está en su lugar preconcebido y nada ni nadie puede salirse de su papel, o en pocos segundos, todo puede convertirse en cenizas. El objeto negro con tres patas ocupa un lugar referencial, es el dios al que todos adoramos, su calor nos da la vida. Si no estuviera allí todo aquello dejaría de tener sentido.
Las personas, generalmente con dos patas, ocupan sus lugares sin esfuerzo, como guiados por una voz tranquila y precisa. La mujer más lejana a la juventud siempre cerca de la cocina, preparando algo de comida. El hombre con más experiencia sobre el fuego, sin miedo a quemarse, con una gorra de una visera enorme. Los más jóvenes, levantando vasos y gritos, bebiendo risas sin miedo y sin pasado.
Los pedazos se van calentando sin prisa, quizás conociendo su trágico final. Su olor lo llena todo, como una dulce muerte. El cuidador del objeto negro con tres patas se acerca a la mesa, quiere por un rato jugar a ser también joven. Mientras, los pedazos de carne saben que es su momento y urden la venganza llenos de tristeza. El instinto les ha enseñado de generación en generación. Así que, en unos segundos, se abrasan irremisiblemente.
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Buscaba un lugar para huir de la rutina y encontré esta diminuta isla virtual donde perderme. Aforo ilimitado. Entrada gratis.
viernes, 25 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
Salsa agridulce
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Vale que algunos restaurantes chinos sirvan gato al limón, vale que los chinos estén invadiendo el mundo poco a poco, vale que no haya dios que haya visto un entierro de un chino, vale que si todos los chinos del mundo saltaran a la vez cambiaría la órbita de la tierra, vale que los chinos la tienen pequeña, vale que el chino mandarín es el idioma del futuro, vale que los chinos son todos iguales y un documento de identidad vale para seis, vale que los chinos conocen los ruidos de las máquinas tragaperras y las dejan vacías, vale que los chinos no pagan impuestos...
¡¡Vale ya de tonterías!! ¿No?
No me negaréis que aparte de todas las leyendas absurdas que he pasado a enumerar, el gran invento que nos han traído los chinos es la salsa agridulce. Porque dejando a un lado su extraño color anaranjado en algunos restaurantes, no me digáis que no esconde una gran metáfora de como son todas las cosas de la vida. Porque yo estoy convencido de que prácticamente todo lo que nos ocurre es agrio y dulce a la vez.
Algunos ejemplos:
- Comienza el mundial de futbol pero no echan casi ningún partido por televisión, y por internet no hay manera de verlo sin perder la vista y los nervios.
- Con el frío que está haciendo de repente se me ha quitado la alergia, pero me he pillado un constipado que sigo con el pañuelo a todas partes.
- Mi trabajo me aburre de forma exagerada, pero disfruto mucho más cuando llega la hora de irme a casa al terminar la jornada...
Los ejemplos son abundantes, como los platos de los restaurantes chinos. Algo parecido ocurre con la lectura de esta entrada: dulce por el disfrute al leerlo y agrio cuando se termina. Bueno, no os pongáis así que pronto envío otra entrada, quién sabe sin con una salsa más española, la ali oli.
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Vale que algunos restaurantes chinos sirvan gato al limón, vale que los chinos estén invadiendo el mundo poco a poco, vale que no haya dios que haya visto un entierro de un chino, vale que si todos los chinos del mundo saltaran a la vez cambiaría la órbita de la tierra, vale que los chinos la tienen pequeña, vale que el chino mandarín es el idioma del futuro, vale que los chinos son todos iguales y un documento de identidad vale para seis, vale que los chinos conocen los ruidos de las máquinas tragaperras y las dejan vacías, vale que los chinos no pagan impuestos...
¡¡Vale ya de tonterías!! ¿No?
No me negaréis que aparte de todas las leyendas absurdas que he pasado a enumerar, el gran invento que nos han traído los chinos es la salsa agridulce. Porque dejando a un lado su extraño color anaranjado en algunos restaurantes, no me digáis que no esconde una gran metáfora de como son todas las cosas de la vida. Porque yo estoy convencido de que prácticamente todo lo que nos ocurre es agrio y dulce a la vez.
Algunos ejemplos:
- Comienza el mundial de futbol pero no echan casi ningún partido por televisión, y por internet no hay manera de verlo sin perder la vista y los nervios.
- Con el frío que está haciendo de repente se me ha quitado la alergia, pero me he pillado un constipado que sigo con el pañuelo a todas partes.
- Mi trabajo me aburre de forma exagerada, pero disfruto mucho más cuando llega la hora de irme a casa al terminar la jornada...
Los ejemplos son abundantes, como los platos de los restaurantes chinos. Algo parecido ocurre con la lectura de esta entrada: dulce por el disfrute al leerlo y agrio cuando se termina. Bueno, no os pongáis así que pronto envío otra entrada, quién sabe sin con una salsa más española, la ali oli.
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