Desde siempre me ha encantado el proverbio chino que dice que “el aleteo de una mariposa puede provocar un huracán al otro lado del mundo”. Este efecto mariposa, según he investigado, se ha utilizado dentro de la Teoría del Caos, dice algo así como que cualquier pequeña variación puede generar un efecto considerablemente grande en poco espacio de tiempo, eso sí, en un estado caótico, creo que eso es fácil encontrarlo.
Este efecto me hace pensar muchas cosas y sobre todo hacerme algunas preguntas, por ejemplo: ¿Cuándo hace ese calor agobiante en España es consecuencia de un chino que se ha tirado un pedo tras zamparse un arroz tres delicias? O ¿Cuándo llega ese frío polar lo provoca un esquimal que se ha dejado abierta la puerta del iglú cuando iba a pescar?
Dejando a un lado la meteorología, me ha sucedido un caso este fin de semana que puede ilustrar el “efecto mariposa”. En la sexta carrera de la jornada, apuesto por el caballo 6 (Galúa, Irlandés, 6 años, yegua color castaño, 58 kg y 28.500 euros de ganancia en la temporada ). Tras una carrera muy emocionante, “mi caballo”, el 6, entra en la meta a la vez que el caballo número 3 (Nova Flag, francés, 3 años, 60 kg, yegua color castaño oscuro, con 7.513 euros de ganancias, ah, e importante, es difícil en la salida y corre con anteojeras). Como demostración muestro la foto que saqué desde la tribuna.

Provisionalmente desde megafonía dan por ganador a Galúa, me froto las manos, aunque no me haga rico, ya que sólo he apostado un euro, al menos me da para una caña y recuperar algo de lo perdido. Pero tras un rato de incertidumbre y tras ver la foto finish, es evidente no compararon con la que yo hice, deciden que el verdadero ganador es el número 3, Nova Flag.
En ese preciso momento me di cuenta. Si aquella mañana no hubiéramos decidido ir al hipódromo, si no hubiera ganado 17 euros en la tercera carrera apostando al caballo 10 (Draco, español, 5 años, castrado, 56 kilos, color castaño, corriendo con anteojeras, y con unas ganancias este año de 14.294 euros), si no me hubiera tomado aquella cerveza, si tras observar todas las estadísticas de los caballos no me hubiera decidido a apostar por el 6 o hubiera apostado por otro caballo… Galúa habría ganado la carrera y el consiguiente premio.
Espero que el jinete de Galúa, un tal O. O. de Urbina, por mi bien, no lea estas palabras.
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