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El Camino es tantas cosas además de andar…
El Camino es llevar sólo lo imprescindible, meter lo mínimo en una mochila, y sentir sólo el peso físico. Dejar atrás todas las demás cargas por unos días.
El Camino es ver a lo lejos una ciudad que has visitado muchas veces y saber que vas a llegar a ella a pie, que ya no va a ser la misma, que vas a descubrir un lugar nuevo. Es encontrar de pronto un pueblo recóndito con cuatro casas, que seguramente no aparezca ni en los mapas, o quizás ni siquiera exista.
El Camino es conocer gente que de otra forma nunca lo hubieras hecho. Gente como Carla, Wiktor, Rocío, Juan, los hermanos valencianos, la chica canaria, los hermanos italianos, el hombre francés de cierta edad que llevaba tres meses caminando solo... personas con las que a lo mejor sólo coincides un día, o dos, o tres; o media hora, pero que lo dan todo por ti, que te hacen sentir importante.
El Camino es conocer de otra forma a uno de tus mejores amigos, Nico. Verle sufrir como nunca le has visto, caminar con las piernas hinchadas 30 Km., observar la cara que pone con cada pinchazo de dolor, y entonces descubrir que al rato, sigue avanzando con una sonrisa en la boca y bromeando.
El Camino es reconocerte, saber que si no ocurre nada muy grave, tu capacidad de sufrimiento es casi infinita, y vas a conseguir llegar a la meta. Es preguntarte qué narices haces allí, cuando te duele todo el cuerpo y tienes que seguir caminando varias horas, convencido que lo último que harías es dar un paso más, pero lo das. Y llegas al albergue, y te quitas las botas y esa ducha es la única ducha que te has dado en la vida, la más intensa.
Por eso digo que el Camino es tantas cosas además de andar…
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El Camino es aprender que si tus piernas y tu determinación funcionan correctamente puedes llegar a cualquier sitio!
ResponderEliminarMuy chulo!
Gracias Miguelón.
ResponderEliminarPor dedicarme tus palabras (para mi mejores que cualquier dedicatoria del más famoso de los escritores), por tu ánimo incondicional cada día interminable en el camino, por aguantar sin quejarte mi paso de babosa malherida, por esperarme tras cada arbol en los momentos que creía que no podría dar un paso más... en definitiva, por seguir a mi lado a pesar de todo, mil gracias, Miguelón.
Este camino ha sido el más duro que he hecho, las cosas se ven muy diferentes cuando en vez de disfrutar de la marcha sufres cada paso, pero asímismo puedas apreciar mucho más la resistencia del cuerpo, la ansiada llegada al albergue y en especial, el apoyo de tus compañeros. Gracias a Miguel, pero tambien a Carla por su frescura, a Juan por su alegría, a Viktor por su espontaneidad, y a Rocio por todo.
Gracias.