miércoles, 21 de abril de 2010

Cúmulos de cirros en los estratos

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Nunca pensé que diría esto, pero cada vez que veo las nubes acercarse allá a lo lejos, con esos colores amenazantes de lluvia, se me ponen los pelos como escarpias. Porque aviso, voy a decir una frase muy de abuelo, no recuerdo un año en el que haya llovido tanto.

No os negaré que la lluvia es necesaria, y que la palabra sequía resuena en mi conciencia de forma dolorosa (no soporto las palabras con hiato). Pero es que este año, corre el rumor de que el gobierno, ante el exceso de agua que empieza a resultar peligroso, va a lanzar una campaña para que nos bañemos en vez de ducharnos, y también para que nos dejemos el grifo abierto mientras nos lavamos los dientes. Todo por el bien de la humanidad.

Y es que nunca llueve a gusto de todos, porque claro en abril aguas mil; y cuando a la vaca el cuerno le suda, agua segura. Y no me negaréis que cielo aborregado, suelo mojado; sin olvidar que cuando chilla el mochuelo, pronto se moja el suelo. Por otro lado os aviso que no tengáis miedo al frío o a la helada, sino a la lluvia porfiada.

Y ahora, para más “inri”, llega la nube de ceniza que ha lanzado el volcán islandés Eyjafjallajkull (que a ver quién tiene narices de pronunciarlo sin morderse la lengua, ¡ay! tercer intento fallido); que según los “analistos” va a ahondar en la crisis mundial que nos asfixia. Vamos, que en definitiva, las únicas nubes que últimamente me gustan son las de caramelo, y no puedo tomarlas, porque estoy a dieta...

http://www.youtube.com/watch?v=zhcCqIsDSkA&feature=related
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domingo, 11 de abril de 2010

Lo que se aprende viajando... ¡Madre mía!

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Bueno, como alguno sabréis, en estas fechas festivas hemos hecho una escapada a Atenas. Las noticias nos bombardean con que el país está arruinado y también se da la circunstancia de que está lleno de ruinas. Es que es ir caminando por las calles como sin fijarte, y a ambos lados: que si un templo, que si un ágora, que si una acrópolis (bueno eso está algo más arriba). Pero la verdad es que es una ciudad increíble.

Lo primero que sorprende de los griegos es su físico, en la mayoría de los casos es muy parecido al biotipo español (quizás predomine algo más el bigote). Así nada más llegar, en el metro de Atenas veo a una chica, que en el aburrimiento del subterráneo, me esmero pensando en la pinta de griega que tiene. Pero el ensueño se desvanece tras quedarse un asiento libre y al gritarle a su amiga: "Marta corre, ven para acá que hay sitio", la primera en la frente. Que, o el idioma es muy parecido o yo traduzco sin quererlo con un extraño don.

Pero no, porque si algo nos diferencia con los griegos es el idioma, es que es imposible pillar ni una sola palabra de lo que dicen, se parece al Euskera, pero para complicarlo más encima lo escriben con letras raras. Que te quedas mirando los carteles del metro y no hay narices de descifrar donde quieres ir, menos mal que tienen el detalle de poner en algunos sitios al lado los letreros en inglés. Por poner un ejemplo, ellos en vez de decir Hola se despachan con un sencillo Parakaló.


Ah, y además descubrí, el significado de hacer un griego (sí, me refiero a la connotación sexual). Y el significado no viene como piensan algunos de que en la época antigua los griegos tenían totalmente aceptadas las relaciones homosexuales. Yo he averiguado, tras pasar una semana por tierras helenas, que la expresión viene de que en cuanto te despistas un poco te meten el pepino en cualquier parte... Y ahora no penséis mal, da igual el plato que te pidas, que el pepino te lo clavan. Ya sea en las ensaladas, en el yogurt o en los kebab..., vamos, que te la meten doblada, y te quedas con cara de tonto, al menos a los que no nos gusta el pepino. Así que para mí, eso es que te hagan un griego.

Y por último me llamó la atención lo curioso las letrinas griegas (y no me refiero a las letras pequeñas), que eso si que era cagar con copiloto y no lo de mi empresa; bueno, la verdad es que más bien era cagar en comunidad, no quiero ni imaginar las conversaciones que tendrían, con esa mínima separación entre agujero y agujero.
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domingo, 4 de abril de 2010

Estudios definitivos y animales de compañía

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Hay un montón de cosas que se dicen sobre los animales de compañía (y de los otros) que quizá sean ciertas o quizás no; lo que está claro es que simplemente nos las creemos porque un grupo de científicos de la Universidad de Massachussets, tras un largo y costoso estudio, han llegado a tal o cual conclusión.

Siempre se suele tratar de estudios vitales para el futuro de la humanidad, como por ejemplo aquellos que lanzaron al mundo que los perros ven en blanco y negro. La verdad es que a mí me hizo dormir mucho mejor, al fin llegué a entender por que mi can no distingue entre la versión en blanco y negro y la coloreada de Qué bello es vivir. Eso sí, si no se duerme antes del final, hay algo que no falla, el pobre siempre llora.

Pero hay un estudio que por favor espero que sea totalmente cierto, me refiero a ese que dice que los peces tienen muy poca memoria. Me explico... desde que tengo un acuario en casa con tres peces no hemos dejado de hacerles pequeñas putadas, eso sí, siempre de manera inconsciente.

Para empezar les hacemos vivir en un pequeño cubículo de quince míseros litros, sin nada de intimidad y encima tienen que compartir su espacio con una gamba, que está dentro de su dieta pero sólo en salmuera, parece que no les va la gamba viva. Luego como el agua se va evaporando, su casa va menguando, que debe ser como si el techo de tu hogar fuera bajando poco a poco (¡qué agobio!). Por último, nos vamos de vacaciones y les dejamos una especie de boñiga que va soltando comida poco a poco, ¡qué asco!

Así que lo dicho, ojalá que los peces no tengan memoria, por que si no se estarán acordando de mi familia... y con razón.
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