El otro día mi Citroen Saxo llegó a la bonita cifra de 200.000 kilómetros. Y como no sé qué gustos tienen los coches en general y el mío en particular, para celebrarlo, paré en la primera gasolinera que encontré por el camino, lo llené de gasoil y pagué el lavado más caro por dentro y por fuera que ofrecían. Creo que lo agradeció sobre manera, porque se encendieron las luces de emergencia y no he logrado que se apaguen hasta ahora.
No entiendo por qué, pero llegar a esta cifra tan redonda me ha provocado una extraña necesidad de realizar algunos absurdos cálculos que paso a detallar:
- Si con cada litro hago unos 20 kilómetros, eso quiere decir que he consumido en estos diez años 10.000 litros de gasoil. A una media de 1 euro por litro, he gastado unos 10.000 euros, más de lo que me costó el coche. Vamos, como esas impresoras que cuestan 30 euros y el cartucho de tinta 45 euros.
- He recorrido la mitad de distancia que hay entre la tierra y la luna. Aunque creo que volando hubiera gastado algo menos de combustible y de algún que otro atasco me habría librado.
- Si caminando tengo una media de 5 kms por hora, para recorrer los 200.000 kms, hubiera tenido que caminar durante 139 días sin parar. Eso no hay ampollas que lo aguanten, ni plantillas "devor olor" que lo mantengan.
- Como la distancia que hay desde mi casa actual a la Puerta del Sol es de 25 kms. Podría haber ido y vuelto 4.000 veces, la media me sale a más de una vez por día. Desde luego, si lo llego a saber antes, lo hubiera hecho.
- Como el ecuador mide 40.000 kilómetros, podría haber dado 5 vueltas a la tierra, lo chungo es seguir la línea sin salirse, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de una línea imaginaria.
Bueno, si llego a los 300.000 kilómetros con mi Saxo granate, prometo escribir algunas líneas sobre el tema, por ahora ya he empezado con buen pie, hoy ya he ido a la Puerta del Sol y he vuelto a mi casa dos veces. Todo sea por seguir escribiendo nuevas reflexiones con legañas.