lunes, 10 de junio de 2013

¿Para qué sirven las canas?

Últimamente, cuando me encuentro con alguien que hace mucho tiempo que no veo, enseguida me miran la cabeza, me observan de un lado y a otro y me dicen: ¡Joder, qué te ha pasado, estás lleno de canas! Lo extraño de todo esto, es que mi familia y amigos, también una de cada tres veces que me ven, cómo sorprendidos, me vuelven a decir: ¡Joder, qué te ha pasado, estás lleno de canas! Cosa que no negaré que me sorprende tres de cada nueve veces.

Parece ser que a cierta edad, a la proteína encargadade pintar el pelo, sin entrar en datos científicos, se les olvida pintarlo del color que tenías (debe ser que se jubilan) y entonces éste sale totalmente blanco. Si en un pronto absurdo te da por arrancarlo, la susodicha proteína, que ya tiene una edad avanzada y está llena de rencor y sinsabores, decide dejar de pintar otras dos. Esto es así desde tiempos inmemoriales, y es una teoría irrefutable por el método de la eliminación, es decir, fueron descartándose todas las demás razones que se les ocurrían por ilógicas, y triunfo ésta.

Pero volvamos a la pregunta del título: ¿Para qué sirven las canas? Aparte de que todo el mundo piense que tienes cinco o seis años más de los reales, es verdad que algunas personas opinan que otorga cierto atractivo al portador de las mismas.  Sin ir más lejos Richard Gere o George Clooney empezaron a considerarse mitos eróticos cuando se poblaron de canas. Pero también es verdad que si eres feo y te salen canas, te conviertes en un tío que parece más viejo de lo que es ysigue siendo feo. Y si encima echas tripita, llevas gafas de culo de vaso y te surca alguna que otra arruga, ya lo rematas.

Eso sí, para una cosa buena que tienen las canas, resulta que es un mito popular, porque las canas se caen de la misma forma que el pelo normal, la alopecia no distingue esas cosas. Así que seguiré buscando las ventajas de tener canas, mientras me acaricio los cabellos frente al espejo, y sin poder evitarlo miro a un lado y a otro y me digo: ¡Joder, qué te ha pasado, estás lleno de canas! Por suerte, esto sólo me pasa dos de cada ocho veces.