Buscaba un lugar para huir de la rutina y encontré esta diminuta isla virtual donde perderme. Aforo ilimitado. Entrada gratis.
jueves, 17 de noviembre de 2011
A la saca de la banca
Hoy os quiero contar una historia muy jodida,
Lo que pasa con los bancos, una batalla perdida,
Como tienen el dinero, nadie les tose, ¡¡qué vida!!
Y al final siempre lo pagan los pobres mileuristas
Endeudados, mal pagados, y sin caer en la bebida,
Porque no les quedan pelas, ya no nos queda ni guita,
Y los bancos tan felices, nadie les toca, ¡¡qué risa!!
Y si todo lo hacen mal, y se hunden en la ruina
Y si no saben guardar, cuando van en limusina
El estado les rescata, les inyecta vitaminas
Todo con nuestro dinero, nos subieron hasta el IVA
Eso sí sin consultar, qué le importa lo que digas
No se vayan a enfadar, y los pobres se depriman,
Inyectarme un poco a mí, que me falta gasolina.
(Estribillo 1)
Nadie quiere meter mano a los capos de los bancos
Nadie puede ni tocarlos, ¿es que nos tienen pillados?
Los poderes ya no pueden, pues los tienen maniatados
Y los pobres sineuristas, sin un duro y explotados
No me extraña que se llenen las plazas de indignados
Y la banca calentita, y la Bolsa para abajo.
Y los bancos de los parques, atestados de parados.
Dónde coño estará el que inventó el capitalismo
Si no tienes capital, si no compras sin sentido,
No tienes ningún valor, no te quieres ni a ti mismo.
Menos mal que el Cutre Inglés ya lo anuncia con alivio,
Ya llegó la Navidad, como dice el villancico
Pero mira como viven los peces gordos en el río
Pero mira cómo pescan entre este consumismo.
Hipotécate, por dios, hipotécate un poquito
Que lo están pasando mal, vaya pena, ya te digo,
Intereses mogollón, usureros de otro siglo,
Y si no quieren prestar, que te la pique un pollito
Y si no puedes pagar, te desahucian sin remilgos,
Nunca llego a fin de mes pero me gasto lo mismo,
¿Es que te quieres bajar del maldito consumismo?
(Estribillo 2)
Nadie puede meter mano a la saca de los bancos
Nadie osa ni tocarlos, ¿es que nos tienen pillados?
Los poderes ya no pueden, los tienen acojonados
Y los pobres, pobrecitos, sin futuro y con pasado,
No me extraña que se llenen las plazas con indignados
Y la banca nunca pierde, y la Bolsa boca abajo.
Y los bancos de los parques, atestados de parados.
Que la banca nunca pierde, y la Bolsa es un carajo
Y los bancos de los parques, atestados de parados.
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lunes, 14 de noviembre de 2011
Paté de campaña hecho rap
Pues al fin, gracias a mi amigo Álex, que agarró al vuelo el guante que le lancé, aquí está el rap hecho voz y música. Yo veo un gran futuro para nosotros en estas lides...
Sólo tenéis que acceder pinchando en el título de esta entrada o entrando en la siguiente dirección:
http://www.myspace.com/mellamoXalex
¡Qué lo disfrutéis!
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martes, 8 de noviembre de 2011
Paté de campaña
Yo no sé como ha ocurrido, te lo digo de verdad,
Pero ha vuelto sin sentido, la campaña electoral,
Vótame, te dicen todos, vótame a “grosso modo”,
Trabajaremos codo con codo, para hundirte la moral.
Los partidos, los de siempre, el Partido Popular
Que ya miente desde el nombre, no me jodas, ¡¿popular?!,
La gaviota sobrevuela, y su sombra es la de Aznar,
Qué miedito cuando pasa, y ves que se va a cagar
Sobre los servicios públicos, la educación, la sanidad…
El poder hace dinero, sólo quieren gobernar,
El dinero más dinero, todo menos popular.
Y el Partido Socialista, quién coño los va a votar,
Si tampoco son sociales, sólo han hecho recortar,
Ni ideas ni soluciones, ¿son personas de fiar?
Muchos le dimos confianza, no nos sobra, de verdad,
Y cambiando sus ideas, nos la dieron por detrás,
Y quemando sus programas, papel mojado en el mar
Esa rosa ya no es roja, quién coño los va a votar.
Todo cabe ahí metido en mi paté de campaña,
Un refrito cocinado con las vísceras de España,
Las malditas elecciones, todos dándose con saña
Y ni una idea interesante, ten cuidado que te engañan,
Y los pobres indignados en las tiendas de campaña,
Yo diciendo lo que pienso en reflexiones con legañas.
De los pequeños partidos, ya no se puede ni hablar
Pezqueñines no gracias, ni lo pueden intentar,
Enganchados en las redes de la ley electoral,
Izquierda Unida, UPD, PNV y los demás,
Ni debates ni discursos, nadie les quiere escuchar,
Y al llegar las elecciones sólo les queda llorar.
Son tan buenas sus ideas y nadie les va a votar.
Y ya llega sin remedio la jornada electoral,
Mirar bien las papeletas, que no son todas igual,
Y meterla en la ranura, yo nunca logro atinar,
Y mentir en las encuestas, pa´ liarla un poco más,
Abstenerse de abstenerse, que les sienta súper mal,
Y que todo el mundo vote, aunque no sepa por cuál,
Es lo único que importa en la jornada electoral.
Aquí os dejo con pena mi paté de campaña,
Un revuelto aderezado con las úlceras de España.
Vendiendo ilusiones, paseando sus patrañas,
Ni una idea refrescante, las orejas se me empañan,
Y los más hipotecados en las tiendas de campaña,
Yo diciendo lo que pienso en reflexiones con legañas.
Y los pobres indignados en las tiendas de campaña,
Sin pensar lo que digo en este rap con legañas.
Sin pensar lo que digo en este rap con legañas.
En este rap con legañas…
En este rap con legañas…
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jueves, 3 de noviembre de 2011
Made in Spain
Qué curiosas son las cosas que ocurren en este mundo, y supongo que en otros también, pero bueno, me centraré en éste, que me pilla más a mano. El caso es que al escuchar los últimos datos del paro que ascienden a casi cinco millones, no me preguntéis por qué extraña relación de ideas, me he puesto a mirar en las etiquetas de todas las prendas de vestir que llevo puestas en este preciso instante, más concretamente, el lugar donde han sido fabricadas.
Inciso: empiezo a comprender por qué cuando me encuentro con conocidos y/o amigos y charlamos sobre mis actividades blogueras, me suelen regalar con curiosas frases del tipo: “tú es que te tienes que aburrir mucho” o “debes de tener mucho tiempo libre”. Pero pensándolo fríamente, y salvando la enorme distancia espacio-temporal, por poner un ejemplo entre todos los que se me ocurren, también Shakespeare se tenía que aburrir un montón o tener mucho tiempo libre para escribir cosas como Hamlet, y no creo que sus coetáneos le increparan con ese tipo de frases.
Bueno, resumiendo, tras observar mi ropa de hoy saco los siguientes datos (basado en hechos reales):
Sudadera: hecha en Bangladesh.
Pantalón: hecho en Pakistán.
Camiseta: hecha en India.
Calzones (hoy llevo): hechos en China.
Zapatillas: hechas en Vietnam.
Chaqueta: hecha en Túnez.
De estos datos extraigo una deducción ilusa y una conclusión con mala leche.
- Deducción ilusa: estoy convencido de que cuando tenga la suerte de viajar a todos estos hermosos y lejanos países, cuando vaya a sus tiendas, veré en todas sus prendas made in Spain, por lógica de reciprocidad.
- Conclusión con mala leche: me parece que lo único que últimamente es “made in Spain” son los parados, es lo único que fabricamos, y con excedentes. Si no es mucho pedir, que cierren esa fábrica de una puñetera vez.
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martes, 18 de octubre de 2011
El efecto mariposa, ejemplo práctico
Desde siempre me ha encantado el proverbio chino que dice que “el aleteo de una mariposa puede provocar un huracán al otro lado del mundo”. Este efecto mariposa, según he investigado, se ha utilizado dentro de la Teoría del Caos, dice algo así como que cualquier pequeña variación puede generar un efecto considerablemente grande en poco espacio de tiempo, eso sí, en un estado caótico, creo que eso es fácil encontrarlo.
Este efecto me hace pensar muchas cosas y sobre todo hacerme algunas preguntas, por ejemplo: ¿Cuándo hace ese calor agobiante en España es consecuencia de un chino que se ha tirado un pedo tras zamparse un arroz tres delicias? O ¿Cuándo llega ese frío polar lo provoca un esquimal que se ha dejado abierta la puerta del iglú cuando iba a pescar?
Dejando a un lado la meteorología, me ha sucedido un caso este fin de semana que puede ilustrar el “efecto mariposa”. En la sexta carrera de la jornada, apuesto por el caballo 6 (Galúa, Irlandés, 6 años, yegua color castaño, 58 kg y 28.500 euros de ganancia en la temporada ). Tras una carrera muy emocionante, “mi caballo”, el 6, entra en la meta a la vez que el caballo número 3 (Nova Flag, francés, 3 años, 60 kg, yegua color castaño oscuro, con 7.513 euros de ganancias, ah, e importante, es difícil en la salida y corre con anteojeras). Como demostración muestro la foto que saqué desde la tribuna.

Provisionalmente desde megafonía dan por ganador a Galúa, me froto las manos, aunque no me haga rico, ya que sólo he apostado un euro, al menos me da para una caña y recuperar algo de lo perdido. Pero tras un rato de incertidumbre y tras ver la foto finish, es evidente no compararon con la que yo hice, deciden que el verdadero ganador es el número 3, Nova Flag.
En ese preciso momento me di cuenta. Si aquella mañana no hubiéramos decidido ir al hipódromo, si no hubiera ganado 17 euros en la tercera carrera apostando al caballo 10 (Draco, español, 5 años, castrado, 56 kilos, color castaño, corriendo con anteojeras, y con unas ganancias este año de 14.294 euros), si no me hubiera tomado aquella cerveza, si tras observar todas las estadísticas de los caballos no me hubiera decidido a apostar por el 6 o hubiera apostado por otro caballo… Galúa habría ganado la carrera y el consiguiente premio.
Espero que el jinete de Galúa, un tal O. O. de Urbina, por mi bien, no lea estas palabras.
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jueves, 6 de octubre de 2011
Camino del Norte
El Camino es tantas cosas además de andar…
El Camino es llevar sólo lo imprescindible, meter lo mínimo en una mochila, y sentir sólo el peso físico. Dejar atrás todas las demás cargas por unos días.
El Camino es ver a lo lejos una ciudad que has visitado muchas veces y saber que vas a llegar a ella a pie, que ya no va a ser la misma, que vas a descubrir un lugar nuevo. Es encontrar de pronto un pueblo recóndito con cuatro casas, que seguramente no aparezca ni en los mapas, o quizás ni siquiera exista.
El Camino es conocer gente que de otra forma nunca lo hubieras hecho. Gente como Carla, Wiktor, Rocío, Juan, los hermanos valencianos, la chica canaria, los hermanos italianos, el hombre francés de cierta edad que llevaba tres meses caminando solo... personas con las que a lo mejor sólo coincides un día, o dos, o tres; o media hora, pero que lo dan todo por ti, que te hacen sentir importante.
El Camino es conocer de otra forma a uno de tus mejores amigos, Nico. Verle sufrir como nunca le has visto, caminar con las piernas hinchadas 30 Km., observar la cara que pone con cada pinchazo de dolor, y entonces descubrir que al rato, sigue avanzando con una sonrisa en la boca y bromeando.
El Camino es reconocerte, saber que si no ocurre nada muy grave, tu capacidad de sufrimiento es casi infinita, y vas a conseguir llegar a la meta. Es preguntarte qué narices haces allí, cuando te duele todo el cuerpo y tienes que seguir caminando varias horas, convencido que lo último que harías es dar un paso más, pero lo das. Y llegas al albergue, y te quitas las botas y esa ducha es la única ducha que te has dado en la vida, la más intensa.
Por eso digo que el Camino es tantas cosas además de andar…
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domingo, 11 de septiembre de 2011
Diez años
Creo que todos tenemos más de una fecha marcada en la retina que nunca olvidaremos por diferentes motivos, y de la que recordamos como ocurrió todo paso por paso, ya que de vez en cuando la contamos o la rememoramos. Por ejemplo: la primera vez que has hecho algo o cuando al fin conseguiste lo que te proponías; quizás un día que ocurrió algo inesperado e irrepetible o cuando conociste a alguien importante para ti, etc… Yo siempre recordaré lo que sucedió dentro de mí el 11 de septiembre de 2001.
Tenía 25 años, empezaba el quinto y último curso de Filología Hispánica, acudía a la facultad por las mañanas y por las tardes trabajaba desde las 16 hasta las 22 de administrativo en el Carrefour. Creo que no tendréis duda de que aún vivía con mis padres. Aquel martes tras comer y estar viendo la televisión, sobre las 15 horas empezaron las primeras noticias: una “avioneta” se había estrellado contra una de las Torres Gemelas, unos minutos después otra y Matías Prats desconcertado hablaba con el corresponsal en Nueva York. No podía despegarme de la tele, pero tuve que acudir a mi lugar de trabajo.
Ya en el coche, la Cadena Ser iba informando de todo lo que iba ocurriendo, parecía que otro avión se había estrellado en el Pentágono. Mientras conducía los pelos se me pusieron de punta, me sentía como un oyente de "La Guerra de los Mundos", pero no tenía ninguna pinta de que fuera una broma radiofónica. En ese estado de nervios llegué al trabajo.
Todo lo que fue ocurriendo posteriormente me lo iban contando por teléfono, cada cierto rato llamaba y me iban actualizando, y yo se lo iba relatando a mis compañeros, quizá algo menos curiosos. Nos miramos extrañados cuando les narré con la voz temblorosa que una torre se había desplomado y luego alucinados e incrédulos cuando caía la otra. Fue como si te cuentan una historia tan irreal, que no terminas de creértela hasta que no lo ves con tus propios ojos.
Al fin llegué a casa, y corroboré que todo aquello tan terrible en realidad había estaba sucediendo, comprobé que no era una pesadilla o una de esas películas americanas que tan poco me gustan. Eso sí, aparte de todo lo que ocurrió aquel día, y todas las consecuencias que ha tenido, ahora lo que me parece increíble, es que ya hayan pasado diez años.
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lunes, 29 de agosto de 2011
En relación a los seguidores
En los últimos días he observado el gran número de seguidores que se arremolinan tras personas o situaciones que a mí me parecen absurdas o estúpidas. Vosotros diréis, con toda la razón del mundo, que lo que me parece a mí absurdo o estúpido a vosotros os puede parecer fascinante y gratificante, pues sí, es innegable.
Pero aún así os voy a mostrar dos ejemplos que los últimos días me han llamado la atención, a ver qué opináis. El primero es referente a toda la gente que ha venido a Madrid en las extrañamente llamadas JMJ, ya que por ningún lado encuentro entre las siglas nada que tenga que ver con católico, cristiano, papista ni nada que se le parezca. En definitiva, miles de jóvenes y no tan jóvenes, volviéndose histéricos por ver a un tío con una rara vestimenta que les dice lo que no deben hacer, aunque les encante hacerlo.
El segundo ejemplo se refiere al entrenador del Real Madrid, Mourinho. Que después de todo lo que hizo el año pasado y tras sus famosos actos durante la final de la supercopa, con dedo en el ojo incluido, ahora resulta que cada vez más gente le apoya, increíble. En mi opinión es una persona maleducada, que no sabe ni ganar ni perder, y lo peor de todo, pésimo profesional.
Podría mostrar muchos ejemplos más, pero yo creo que con dos es suficiente. Eso sí, saco una conclusión a todo esto llevándolo a mi persona. Haciendo una regla de tres retrospectiva con dos tirabuzones y media voltereta: si la gente que tiene más seguidores es estúpida, yo, que sólo tengo nueve seguidores en este blog, debo ser una persona inteligentísima y muy interesante.
P.D. Aunque pensándolo fríamente, no me importaría ser un poco más estúpido y tener algún que otro seguidor más. Para ser sincero, no me importaría ni lo más mínimo.
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miércoles, 13 de julio de 2011
Gaélico para principiantes
Siempre que viajo a un país del que desconozco el idioma intento antes de ir aprender ciertas frases, los saludos, la forma de pedir algo con cierta educación, los giros idiomáticos más comunes, y alguna palabrota, que nunca se sabe cuando se va a necesitar. Así que para mi último viaje a Irlanda, como el inglés lo tengo totalmente controlado, y con ganas de impresionar y a la vez ganarme a los irlandeses con sólo decir varias palabras, me puse a estudiar algo de gaélico.
Aunque no se puede creer a simple vista, el gaélico es un idioma que se parece en cierta manera al castellano, o al menos las frases que traté de aprenderme para el viaje a la isla me parecieron similares. Eso sí, pensé que debía buscar el momento más apropiado para soltarlas, debía elegir un momento especial y único. Por ejemplo, cuando alquilamos el coche en los suburbios de Dublín no me pareció la ocasión más correcta. Por cierto, conducir al revés es muy divertido.

Al fin encontré el momento para dejar impresionado a un irlandés. Fue en un pub donde tomamos algo en la preciosa ciudad de Galway. Las frases que me había preparado eran: Buenas noches, mi nombre es Miguel, y por favor, me gustaría tomar dos cervezas Guinnes. Muchas gracias. Así que allí me planté, frente al camarero que era un hombre de unos cuarenta años, y entre la música del local conseguí que se oyera mi voz y le dije: Boas noites. O meu nome é Miguel, e por favor gustaríame tomar dúas cervexas Guinnes. Moitas grazas. No tengo ni idea de qué fallo, pero el hombre no entendió ni una sola palabra que le dije. Eso sí, un chico muy simpático que andaba por allí rápidamente se acercó y gritándome al oído me dijo: Para ser galego, es un pouco estúpido, non?
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miércoles, 29 de junio de 2011
Diario de un peregrino con legañas (... y VIII)
Etapa 8. Lavacolla – Santiago de Compostela (12 kms) 01-IV-11
Amanece soleado el último día, si nada extraño ocurre en unas horas alcanzaremos nuestra meta: la Catedral de Santiago de Compostela. Noto sobre mis piernas el peso de las diez horas que caminamos ayer y creo que también los 200 km que ya llevamos desde Ponferrada. Los primeros pasos de la jornada son muy hermosos, entre bosques, pero pronto traspasamos un polígono industrial y el aeropuerto, parece que volvemos poco a poco a la civilización.
Pero pronto llegamos a un lugar épico del Camino: el Monte de Gozo. Desde aquí, cerca de la extraña estatua, es el primer lugar desde el que se ve una de las torres de la Catedral, de ahí el gozo, la meta es tangible. Nos hacemos unas cuantas fotos y continuamos, yo me quedo con esta perspectiva luminosa de una pequeña iglesia que hay al lado.
Desde ahí, ya todo es descenso hacia la ciudad, traspasar la autopista, y volver el molesto ruido de los coches pasando a toda velocidad sobre el asfalto, los bares, las tiendas, la lasciva acumulación de los centros comerciales, los edificios altos, y lo peor, la mayoría de los árboles que van quedando brillan en rojo, ámbar o verde según el momento.
Estos últimos pasos, son como un pequeño resumen, por delante de mi pasan los mejores y peores momentos de los últimos días, y sé que en cualquier recoveco la Catedral se alzará y todo habrá llegado a su fin. Y así ocurre, por suerte suenan gaitas y todo es más mágico aún. Accedo con miedo pero con determinación a la Plaza del Obradoiro, pronto voy viendo gente con la que he coincidido en algún punto del Camino y me abrazo con ellos, la alegría lo inunda todo, incluso abrazo a un turista chino que pasaba por allí.
Luego a recoger la credencial, entrar a la misa y huir lo más rápidamente posible. Ya fuera, sin soltar la mochila me siento en un lateral de la plaza. Un hombre muy simpático me pide una foto y me hace a mí otra.

Por último he de decir, que terminar de escribir esta agenda me costó unos cuantos días, quizás porque su fin significaba la conclusión de esta increíble aventura, que había comenzado ocho días antes en Ponferrada, cuando Dani y yo mirábamos con ilusión desde la ventana del albergue las nevadas montañas de Asturias, que se veían a lo lejos. Y sobre todo espero, que este no sea un punto final, sino más bien unos puntos suspensivos…
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domingo, 12 de junio de 2011
Diario de un peregrino con legañas (VII)
Etapa 7 Castañeda- Lavacolla (33 kms.) 31-III-11
Es un día extraño y novedoso, al despertarnos hace un sol rotundo, no hay ni una sola nube en el cielo coruñés, además ya sólo nos quedan dos etapas y unos 43 kms. Si queremos llegar a la misa del peregrino, que se celebra a las 12, tenemos que acercarnos mucho a Santiago o madrugar el último día. A mí me da igual, así que viendo el precioso día que hace, vamos a aprovechar y avanzaremos todo lo posible.
Pero el sol empieza a apretar demasiado, y aunque a Dani el calor le ha dado alas, a mí me ha venido algo peor, ya que las ampollas que estaban a punto de salir, han asomado la cabeza y a media mañana cada paso comienza a ser un suplicio. Ya no tengo claro con que parte del pie apoyarme, y el palo no puede hacer todo el trabajo. Además siento un nuevo peso, algo que llevaba en la mochila y cada paso que doy va pesando más, y es la sensación de que la aventura se va irremediablemente terminando.

Seguimos los cuatro, Katya, Sergio, Dani y yo, traspasando los increíbles bosques de eucaliptos que nos dan algún respiro bajo el sol abrasador del mediodía. Descansamos un rato comiendo un bocadillo en un bar perdido, donde el camarero y un guardia civil juegan al tute entre gritos, yo veo la escena en blanco y negro.
El siguiente descanso es en Pedrouzo, ya son las cinco de la tarde, siento que no puedo dar un paso más, y además ya no hay casi albergues hasta Santiago. La única opción es caminar unos 10 kms más para llegar al hotel que hay en Lavacolla, así que llamamos, reservamos habitación y sufro mientras veo como se aleja atrás, a lo lejos, el precioso albergue de Pedrouzo.
El último tramo es una verdadera tortura para mí, como si nuestro destino se alejara al mismo ritmo que doy cada paso. El sol no da tregua a mis pies, sólo quiero llegar y lo antes posible. Mis compañeros me dan ánimo y al fin, sobre las 19:30, vemos el letrero del hotel. Prácticamente hemos caminado de sol a sol. Ya sólo quedan unos diez kilómetros para Santiago. Al menos, pienso mientras escribo estas palabras en el hall del hotel, algo muy grave tiene que sucedernos para no conseguir finalizar nuestra aventura, y antes de las 12. Nunca pensé que tendría que hacer tanto esfuerzo para llegar a una misa..
miércoles, 1 de junio de 2011
Diario de un peregrino con legañas (VI)
Etapa 6 Airexe- Castañeda (30 kms.) 30-III-11
La sexta etapa comienza extraña, tras la cena del día anterior en el único bar del pueblo, la camarera nos pregunta a qué hora queremos desayunar al día siguiente. Le decimos que a las 8 está bien. Pero al dirigirnos al restaurante este no tiene vida, son las 8:15 y empezar a caminar sin comer nada se nos hace cuesta arriba. Esperamos un rato y poco a poco todos los que han dormido en el albergue con nosotros van partiendo, a una hora de camino hay un sitio para desayunar. Nosotros nos resistimos a comenzar, si ha dicho que abre es que abre. Pero, son las 9 y ni rastro de la mujer del restaurante, así que tras una hora de acordarnos de la buena mujer y de su sagrada familia comenzamos la etapa. Menos mal que siempre los primeros kilómetros se pasan volando, y pronto estamos tomando nuestro ansiado desayuno, obvia decir, que es el más suculento que hemos tomado en nuestra vida.
La etapa está llena de pronunciadas subidas y bajadas, lo que se hace muy duro, pero los paisajes son increíblemente verdes, menos el fosforito, se dan todas las tonalidades. De pronto algo ocurre, Dani va un poco por delante de mí, yo siempre me enredo haciendo fotos y más fotos, una mujer nos llama a lo lejos, se echa las manos a la cabeza y se santigua mientras dice: “Peregrinos, gracias a Dios, ayuda, por favor”. Cuando llego, observo que un coche tiene una rueda en una acequia y está inclinado de tal forma que las tres personas (los padres y la hija) no son capaces de sacarlo. Les ayudamos como podemos, empujamos de cualquier sitio, nos subimos detrás y con suerte, tras un buen rato lo conseguimos. Estamos más cansados, si cabe. Pero aunque vamos algo tarde, el hombre se empeña en invitarnos a una cerveza, nos sentamos en un gallinero y allí degustamos nuestro preciado trofeo. Siento que le hemos devuelto al Camino un poco de todo los que nos ha regalado. Mientras nos da mil gracias le pido al hombre que nos tome una foto, este es el movido resultado:

Nuestro siguiente objetivo es Casa Ezequiel, en el pueblo de Melide, dicen que se come uno de los mejores pulpos del camino. Tras dos horas de dura caminata lo alcanzamos, son las 15 horas y la ración de pulpo con cachelos es impresionante, no sé si vamos a ser capaces de seguir andando, aún nos quedan un par de horas para llegar a nuestro destino. Hemos hablado con Katya y Sergio sobre dónde dormiríamos, pero al ritmo que van ellos seguro que avanzan unos kilómetros más.
Sobre las 18 horas llegamos al albergue de Castañeda. Es un albergue privado que sólo tiene una habitación para cuatro, y una novedad: ¡las camas tienen sábanas y mantas! Cuando salgo de la reconstituyente ducha, veo que Katya y Sergio han llegado también, no sé cuándo les hemos adelantado ni cómo hemos conseguido llegar antes que ellos, sobre todo, con tanto pulpo en el cuerpo. Pero es una gran alegría. En la cena degustamos un fantástico menú del peregrino, y nos hemos reído bastante cuando Sergio se ha bebido unos cuantos chupitos de licor de hierbas, el suyo, el de Dani, el de Katja y otro que le ha regalado el simpático camarero. Katja se va dormir algo preocupada, seguro que esa noche alguien no le deja dormir a fuerza de ronquidos.
viernes, 27 de mayo de 2011
Diario de un peregrino con legañas (V)
A las 7 de la mañana comienza el ruido, en esta ocasión se trata de los Checos, son dos parejas jóvenes que viajan con dos hombres más mayores, que son polacos. El de más edad es traductor y es un hombre bastante peculiar, sobre todo por sus monstruosos ronquidos. Por la noche beben algo que huele a alcohol y hablan a gritos hasta tarde en una sala contigua al dormitorio. Y por la mañana son los primeros que se levantan, despertando a todo el mundo.
Desayunamos donde el día anterior habíamos cenado, y quedamos con la mujer en que dejaremos el dinero en Portomarín, en el estanco. Así que comenzamos a caminar un día muy nublado y algo fresco. Ya estamos cerca de Santiago y en algunos lugares la gente va dejando todo tipo de cosas como recuerdo: guantes, mochilas, e incluso algunas botas. Me pregunto cómo seguiría el susodicho peregrino caminando.
Ya en Portomarín, tras atravesar el enorme puente que sobrevuela el Miño. Pasamos por el banco, desempolvamos nuestra tarjeta de crédito, y pagamos nuestras deudas en el estanco. Mientras tomamos algo en un bar, descubro que he perdido mi palo: me tenso, sudo, me pongo nervioso; siento que he extraviado una de las cosas más valiosas que tengo y sin la que se me haría muy duro continuar. Por suerte, volvemos al estanco y allí está, apoyado sobre el mostrador. Creo que quizá haya querido desembarazarse de mí, cansado de tanto trabajo.
Ahora toca una subida de 11 kms, que de vez en cuando desciende para volver a subir. Ya muertos de hambre vemos que en el siguiente pueblo hay un restaurante, ya vamos con pocas fuerzas. En el pueblo, que parece desierto, encontramos el restaurante Casa García, entramos y huele de una manera increíble a comida recién hecha. Una mujer está sentada a la mesa, tiene cierta edad y con una extraña sonrisa nos dice que el restaurante está cerrado, que abre el día 1 de abril, ¡sólo quedan dos días! Aunque le ponemos cara de perro hambriento, sólo conseguimos que nos mande a un pueblo que hay a una hora de camino.
Salimos de allí, nos da un bajón tremendo, sentimos que no podemos dar un paso más sin comer algo, pero lo hacemos, la inercia nos ayuda, llevamos cuatro días prácticamente de pie. Por suerte al cuarto de hora vemos un bar abierto, la mujer que lo lleva nos dice muy seria que no dan comidas (otro vuelco al corazón) que sólo tiene bocadillos. Creo que es el bocadillo de lomo con queso que mejor me ha sabido en toda mi vida.
El último tramo lo hacemos con Katja , Sergio, y con un grupo de marinos noruegos un tanto extraños, uno lleva atada a la mochila una garrafa de 5 litros de agua. Comienza a llover fuerte y aunque pensábamos andar más, nos quedamos en el albergue de Airexe. Allí, con Mª Paz, la alberguera, pasamos un divertido rato charlando de todo un poco mientras termina la lavadora. Debemos ser los peregrinos más limpios de la historia, llevamos tres lavadoras en cinco días. Antes de salir ni siquiera me lo habría imaginado. Otra sorpresa del Camino.
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lunes, 16 de mayo de 2011
Diario de un peregrino con legañas (IV)
Etapa 4. Triacastela – Ferreiros (33 kms.) 28-III-11.
Despertarse tras la paliza del día anterior y pensar que debemos caminar más de 30 kms. se hace duro. Pero al menos no llueve, aunque el cielo sigue encapotado. Los primeros pasos son siempre dubitativos, comienzas cojeando ostensiblemente y con la sensación de no poder caminar, pero poco a poco los músculos se van engrasando y a los diez minutos ya andas normal, como si no estuvieras cansado. Esto ocurre irremisiblemente con cada pequeño descanso.
Según salimos del pueblo el paisaje es de un verde tan espectacular que hace daño a los ojos. Y es entonces cuando te das cuenta que merece la pena el sufrimiento y hasta se te olvida que te duele todo. Tras un par de horas por unos parajes increíbles hacemos la primera parada en un bar, que nunca olvidaremos. Mientras tomamos un refresco se nos sienta enfrente un viejecillo tomando un vaso de vino. Todo normal hasta que el lugareño comienza con su extraño tic: se aúpa sobre la mesa, mira a un lado y a otro, hace un extraño gesto con la lengua, y se vuelve a sentar. Todo relativamente normal hasta que vuelve a repetir el mismo gesto unas quince veces más. Nos empieza a dar el ataque de risa, parece que el hombre se está despachando a gusto con sus gases. Mientras pagamos la consumición llorando de la risa, nos conformamos, al menos no huele mal.
Sigue la etapa por unos preciosos caminos y sobre la hora de comer llegamos a Sarria. comemos algo y vamos a la tienda del peregrino a comprar un saco de dormir, con tan mala suerte que la tienda está cerrada, abre en dos horas. No podemos esperar así que continuamos nuestro Camino. A la salida un hermoso puente, nos quedan unos 13 kms. Para el destino. En este trozo vamos traspasando pueblos muy pequeños, de menos de quince habitantes, también se ven algunas vacas, ovejas, cabras, perros y un fantástico olor a queso podrido aderezado por momentos con un denso olor a mierda, que tampoco falta.
Tras beber agua en una fuente, al levantarse a Dani le da un pinchazo en la pierna, nos quedan unos 6 kms. aún. A mí también me duele todo, así que la última hora y media se hace un suplicio para los dos. Al fin llegamos al pequeño albergue de Ferreiros, donde nos damos cuenta que hemos olvidado sacar dinero en Sarria. Tenemos para pagar el albergue y 3 euros más. ¡Maldito dinero, lejos de la civilización también es necesario! En un bar en la siguiente aldea con un curioso cartel: CAMAS GRATIS, le cuento la situación a una simpática mujer y lo primero que me dice es: “Aquí no te vas a quedar sin cenar”. Es de las cosas bonitas que ocurren en el Camino, nos dan de cenar y al día siguiente de desayunar y nosotros le dejamos el dinero a su nombre en el estanco de Portomarín. Junto a nosotros cenan Katja y Sergio, charlamos sobre los roncadores entre risas y volvemos al albergue. La mujer que lo cuida me dice que cuando seamos doce que cierre la puerta. Aprovechando la primera noche con el cielo despejado salgo a ver las estrellas (aunque ya las hemos visto muchas veces en sentido figurado).
Enseñanza del día: Nunca te pongas debajo de un árbol, si pretendes observar las estrellas. Comprobado empíricamente.
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miércoles, 4 de mayo de 2011
Postdata de la tercera etapa
Antes de continuar relatando la cuarta etapa, me veo en la obligación de adjuntar algo que ha sucedido estos días, a raíz de la publicación en el blog. En aquella lluviosa etapa hablamos por primera vez con Katja, una chica suiza que luego, unas etapas más tarde os presentaré mejor ya que fuimos con ella varias jornadas. Fue en un bar en el que paramos a tomar algo, recuerdo que le comenté que hablaba muy bien el español y ella me dijo que lo suficiente para sobrevivir el Camino. Allí estaba con un chico noruego frente a una chimenea y consultando internet.

El caso es que Katja, al leer la última entrada me escribió un correo diciéndome, que ese mismo día ella se encontró un saco azul y lo había bajado al albergue. Dándose la casualidad que en Triacastela había tres albergues: el municipal, y dos privados. Nosotros dormimos en uno de estos y Katja en el otro. Así que Dani, aunque no se hubiera perdido en el ascenso nunca hubiera encontrado su saco. Y mi idea de preguntar en el albergue por si alguien lo tenía no era mala, si hubieramos tenido en cuenta que había más albergues.
Luego en el desayuno la volvimos a ver, pero nadie mencionó el tema. Y comenzamos la cuarta etapa sin sospechar que el famoso saco había dormido mucho más cerca de que nosotros pensábamos. Es evidente que aquel saco prefería quedarse allí, o quién sabe, quizás ya es la madriguera de algún otro peregrino despistado.
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jueves, 28 de abril de 2011
Diario de un peregrino con legañas (III)
Etapa 3- O Cebreiro- Triacastela (22 kms.) 27-III-11
A pesar de ser una de las etapas más cortas y en principio en descenso, ha sido sin duda la más dura y complicada hasta el momento. El regalo que nos hizo la noche anterior la naturaleza en forma de nieve, ha continuado por la mañana: nieve, granizo, lluvia y viento.

La nieve y el viento nos han acompañado las dos primeras horas que eran de cierto ascenso, como resultado a la hora mis botas se han calado y el pantalón de rodilla para abajo también. Hoy hemos realizado todo tipo de deportes: descenso de cañones, rutas con nieve, “hidrospeed corredoira” (se formaban riadas),… Los últimos 10 km eran en descenso, pero en nuestro estado de empapamiento, nuestra única meta era llegar al albergue y meternos en la secadora al completo. Y lo peor es que no hemos podido disfrutar del hermoso paisaje montañoso que se esbozaba tras la niebla. Y, peor aún, ¡sólo he podido hacer fotos con el móvil!
Ya en el albergue ha sucedido la cosa más surrealista que espero nos ocurra hasta Santiago. ¡Dani ha perdido el saco de dormir! Yo pensaba que era una broma cuando me lo ha dicho. Así que Dani ha vuelto al albergue municipal (ya que esta noche nos hemos quedado en uno privado) a ver si alguien lo ha visto y lo ha llevado hasta allí. En la siguiente hora en la que no sé nada de él, aprovecho para poner la lavadora, la secadora, mirar internet… hasta que recibo una llamada de Dani. Una niña le ha dicho que ha visto el saco en el suelo, va a buscarlo. Doy un paseo por Triacastela, hago alguna foto de la iglesia y suena otra vez el teléfono. Es Dani, al desandar el Camino se ha perdido, está en un banco de niebla, con bastante frío y desorientado. Desde donde yo estoy no se alcanza a ver niebla, debe estar detrás de unas montañas a lo lejos, me dice el número de la carretera y el kilómetro.
Busco en el pueblo alguien que me pueda acercar. Me comentan unas simpáticas lugareñas que en el bar hay un taxista. Resulta que es un viejecillo que no se pone el cinturón y coge las curvas como le da la gana. Cuando señala las montañas observo que le falta un trozo del dedo índice, (mal rollo). Al poco aparece “el hombre del saco” (Dani), sin el mismo, que empezará a formar parte del Camino de Santiago, y si nadie lo mueve en algún tiempo empezará a aparecer en las guías y hasta le harán un monumento.
Al fin volvemos al albergue el pseudotaxista, el calado y moribundo Dani, y yo algo acojonado por los modos de conducir del personaje. En la habitación dormimos con una suiza y un italiano con los que casi no intercambiamos palabras. Dani se plantea si al día siguiente será capaz de dar un paso o tendrá que ir en transporte público, también se pregunta si podrá comprar un saco y dónde. Yo escribo estas palabras rezando para que mañana la lluvia nos dé una tregua, aunque la verdad es que no tiene pinta. ¡Bendita Galicia!
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miércoles, 20 de abril de 2011
Diario de un peregrino con legañas (II)
Etapa 2- Perexe- O Cebreiro (24 kms.) 26-III-11
El día amanece nublado pero no llueve. En el desayuno casi me cargo la cámara de fotos: hay un maleficio o triángulo de las Bermudas que hace que cuando confluyen Camino de Santiago, mi cámara de fotos y yo mismo; algo negativo ocurra. En este caso se ha chascado el filtro ultravioleta, aunque parece que la cámara sigue haciendo fotos correctamente.
Los primeros 10 kms son por asfalto, junto a la carretera y al otro lado el río Valcarce. Los paisajes son hermosos y el sonido del río que va decreciendo por momentos, nos hace más amena la caminata. Sólo nos quedan 5 kms para la subida más dura del camino: hoy toca subir a más de 1.300 metros (un desnivel de 800 metros en 9 kms).
Pronto pasamos por Vega de Valcarce, y me acuerdo de Mónica y Álex que empezaron aquí su Camino, si no fuera por ellos no me habría llevado el palo de andar, menos mal que les hice caso . Son pueblos pequeños con tejados de pizarra embutidos en un valle precioso. Ya en Ruitelán, justo antes de la gran subida, degustamos una tabla de quesos de cabra, el restauran-te se llama El Paraíso del Bierzo, ¡¡nada menos!!
Comienza la subida descendiendo un poco, lo cual joroba más, algunos cuervos graznan para darnos ánimos (¿a morir?) y todo se llena de castaños milenarios. La subida decidimos hacerla cada uno a nuestro ritmo, comienza a llover un poco y me encasqueto el incordio de la capa de agua (¡a sudar!). Ya subiendo los duros repechos adelanto a tres chavales muy jóvenes que van recogiendo castañas.
Tras un par de paradas para beber agua y comerme una naranja, cuando me quedan como 2 kms para coronar, de un bar asoma la cabeza nuestro amigo el finlandés. Las vistas son cada vez más hermosas y lejanas. Mientras charlo con Martti (él en su precario español, yo en mi inglés cutre), ascendemos las últimas rampas y nos hacemos alguna foto. Vuelve a llover un poco justo cuando empezamos a ver las pallozas de O Cebreiro.
Arribamos al albergue exhaustos y con ganas de una ducha caliente. Éste no se parece nada a los anteriores, es una sala grande con muchas literas. Al rato llega Dani también muy cansado pero alegre porque hemos terminado una etapa bastante dura. Mientras descansamos y charlamos con la gente, la naturaleza nos hace un regalo, ¡comienza a nevar! Dos horas después, tras la cena, las pallozas están preciosas, saco un par de fotos y cenamos en un restaurante en cuya tele están poniendo una película de Rocío Durcal a todo volumen (¡qué suplicio!) Tras unas natillas caseras exquisitas (de museo) volvemos al albergue bajo un manto de nubes y el viento helado.
Mientras intentaba dormirme sin éxito escuchando la fantástica música de los ronquidos se me ocurrió la frase: El que ronca, irremediablemente termina durmiéndose primero.
lunes, 11 de abril de 2011
Diario de un peregrino con legañas (I)
- Etapa 1: Ponferrada - Perexe (28 kms.) 25-III-11.
El día comienza revuelto, las nubes amenazan lluvia y nos va cayendo agua a intervalos durante toda la etapa. Para empezar, hemos hecho todo lo que dicen las guías que no se debe hacer el primer día: caminar más de 20 kms, no hacer casi descansos y coger agua no potable. Eso sí, que nos quiten el pulpo con cachelos que hemos comido en un pueblecillo llamado Cacabelos (y rima).
Lo que menos me ha gustado de la etapa, es que hay demasiado terreno asfaltado, lo que ha hecho que surgiera la primera ampolla en mi pie derecho. Eso sí, no hemos necesitado hombre del tiempo, cada vez que me he quitado la capa de lluvia, ésta, como si de un sortilegio se tratara, ha surgido con ganas, y viceversa.
Al fin, exhaustos, hemos llegado al albergue de Perexe, allí no hay nadie para atendernos, sólo dos mujeres que parecen alemanas, y que por tanto no hay quien las entienda. Son la fantasía de cualquier cincuentón divorciado, no en vano, puedo ver la turgente ropa interior de las susodichas mujeres colgadas en el tendedero. Cuando ya pensamos que vamos a pasar la noche los cuatro solos, aparece nuestro cincuentón, se trata de un finlandés muy simpático que nos pregunta con un curioso acento: ¿calefacción? Yo, con todo el frío de mis pies le respondo que no.
Ya en la cena, en el único restaurante del pueblo, la chica nos dice que la calefacción del albergue está estropeada y que nos va a dar leña para que caldeemos el ambiente (por si no lo estaba ya). Cuando volvemos al albergue con la leña, pensando como se lo vamos a explicar a nuestros compañeros, resulta que ya están encamados y con la luz apagada: ¡Son las 21 h., joder! Buscamos la famosa chimenea y resulta que se encuentra en la planta de arriba. Así que viendo las pocas posibilidades de encender el fuego y de que el calor vaya hacia abajo, desistimos de cualquier intento.
Antes de dormir, mientras escribo estas palabras, he de decir que Dani ha terminado con el ruido de un enorme reloj de cuco, de esos que dan las campanadas cada hora en punto y da el coñazo con una música atronadora cada quince minutos. Aunque la verdad, con la paliza que llevamos encima, creo que cuando caigamos dormidos, ni el reloj de la Puerta del Sol va a ser capaz de despertarnos…
domingo, 13 de marzo de 2011
Hilando fino
Por una vez, y sin que sirva de precedente, me voy a introducir en el siempre peligroso y arenas movedizo terreno de la política. Todo surge de la decisión del gobierno de disminuir la velocidad en las autopistas a 110 km. hora, que si lo sé antes, me quedo con mi Renault 11 que no pasaba de esa velocidad nada más que en cuestas muy pronunciadas y no me compro los 110 caballos de mi actual coche, con 40 ponis y un par de cebras habría tenido bastante. Y encima comen mucho menos.
Eso sí, donde todo el mundo ve una decisión para tocar las pelotas y otra forma de recaudar multas, yo, además de lo anterior y pensando en las mentes privilegiadas y visionarias que tienen los políticos de este país, advierto algo que va mucho más allá.
Para empezar, esa reducción de la velocidad, si se cumpliese (que me da a mí que no va a ser), además de hacernos ahorrar combustible, hace que disminuya la contaminación mejorando nuestra salud y provoca menos accidentes. Al final todo redunda en lo mismo: hay una clara conspiración para que vivamos más años y en mejor situación.
Yendo un poco más lejos, enlazándolo con la famosa y polémica decisión de aumentar la de edad de jubilación a los 67, todo empieza a cuadrar. El gobierno quiere que aguantemos al menos hasta esa edad, y luego, ya ingeniará algo para que la palmemos. Se me ocurre que aparecerán los viajes del Imserso multiaventura (con deportes como Descenso de escalones o Bastoning), la Ruta del Pasodoble (con barra libre de pastillas) o un “Supervivientes” de la tercera edad (con un subtítulo que dirá algo así como “Perdidos en los túneles de Madrid”, presentado por Terelu, ya entradita en años).
¡Si es que está todo pensado!
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martes, 1 de marzo de 2011
Un amigo con un proyecto
Desde hace ya algún tiempo, la música del Proyecto Xalex va tomando una forma muy interesante. Su autor, criado desde muy pequeñito en Hortaleza, no creo que haga falta transcribir aquí el lema de este insigne barrio madrileño; y curado por los aires de la sierra de Madrid, viene pisando fuerte, no en vano utiliza un 46 de pie (chiste recurrente).
Nadie pensábamos que cuando Álex agarró aquella guitarra una tarde de verano (o de invierno, la verdad es que no lo recuerdo) sin tener ni puñetera idea de qué era aquello, al poco tiempo le sacaría esos increíbles sonidos. La evolución fue evidente, desde los primeros "amplajed" en su casa, con temas como Stand by me (algo acelerado) o Sirena Varada (vuelve al mar, no seas hijaputa), que nosotros destrozábamos con nuestros coros y nuestra extraña forma de hacer percusión (cuando escuchábamos muertos de risa, en la grabación parecía que alguien estaba haciendo palomitas).
Poco a poco, el repertorio lo ha ido haciendo propio, y con el tiempo va mejorando su guitarra y su voz. Se ha montado un pequeño estudio en casa que empieza a sonar muy bien, y en myspace (en este caso su space) cuelga sus canciones:
http://www.myspace.com/mellamoXalex
Temas como: Manías, El día en que los pájaros decidieron..., Aita, Nadie escucha, Mejor solos, Escoba o Sol. Entre sus letras dice cosas como "imposible hacer justicia a tu poesía en una sola canción" o "ejerces tu poder sobre las mareas que mecen mi embarcación". No sé porque me da, pero creo que se lo dice a su chica... Mónica. Y además se atreve a hacer sus propios vídeos con un estilo inconfundible y peculiar. Sólo necesita una cámara enfrente y mucha imaginación.
Joder, y lo mejor de todo, encima disfruta haciéndolo. Me daría mucha envidia si no fuera porque yo también disfruto escuchándole.
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lunes, 21 de febrero de 2011
Jodida conclusión
El otro día, en un momento de luminosidad cerebral, con mis neuronas en plena esfevescencia, llegué a la jodida conclusión de que nunca seré rico, o si llegara a serlo por un golpe de la fortuna, lo disfrutaría por un corto periodo de tiempo. Cómo llegué a esa estupenda conclusión es lo que paso ahora a relataros.
La razón principal es que me di cuenta que tengo más hobbies que en ocho Comarcas (sí, ya sé que los de aquella zona de la Tierra Media se escriben con "t" final, pero permítaseme el desliz en pos de un intento de humor absurdo). Porque he comprobado que según pasan los años, en vez de ir perdiendo hobbies para ir adquiriendo otros más acordes con la edad, lo mío es una desordenada acumulación, con el consiguiente gasto monetario.
Por poner un ejemplo, las dos últimas cosas a las que me he enganchado en los últimos meses son la fotografía y el snow. Y ambas necesitan en un comienzo un desembolso dinerario interesante, y lo peor, muchos más gastos si quieres evolucionar e ir disfrutando de ciertas mejoras. Con lo divertido y barato que era cuando de pequeños pasábamos las horas eternas en el polideportivo.
Y encima, si llegara a ser rico por las casualidades de la vida (ya os digo yo que trabajando no va a ser), seguro que no vería ningún problema en almacenar algún entretenimiento nuevo (y caro) más a mi montaña de hobbies. Se me ocurre que podría ser el golf o las carreras de yates a lo que me aficionara. Y si eso no es suficiente para dilapidar mi supuesta futura fortuna, estoy convencido que sería capaz incluso de inventarme algún entretenimiento nuevo como jugar al golf mientras hago carreras de yates.
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miércoles, 12 de enero de 2011
Un nuevo año ha comenzado
Un nuevo año ha comenzado (os lo digo por si algún despistadillo aún no se ha dado cuenta) y he observado que en lo único en que he mejorado con el transcurrir de los años, es en lo rápido que dejo de cumplir las promesas que me había hecho antes de acabar el año. En mi caso, escribir todos los días, que para resarcirme me he puesto a hacerlo hoy.
Pero tengo que decir que los últimas días de 2010 han sido diferentes por varias cosas que han ocurrido. Para empezar los Reyes Magos llegaron en mi familia el día 30 de diciembre y disfrazados de cigüeña. Me explico, mi hermana dio a luz a Hugo, mi sobrino favorito (y el único por ahora) con un cheque bebé debajo del brazo. Los primeros rumores sobre el neonato decían que se parecía a mí, pero por suerte para él no es así; además por sus rasgos orientales y por pasarse todo el rato enseñando el culo, la verdad es que se parece mucho más a Shin Chan.
Unos días antes, otro ser vivo incrementó la familia, este también tiene los ojos rasgados aunque mucho más pelo. En este caso se trata de Indie, una pequeña gatita que mi chica M, se encontró "casualmente" tras salir de su clase de Pilates (o sea). Aunque nunca quise convivir con un felino (y mucho menos si su nombre comienza por leo y termina por pardo), la verdad es que poco a poco se le va cogiendo cariño; eso sí, salvo en esos momentos en que se empeña en jugar al escondite y aparece saltando hacia ti desde cualquier sitio.
Todo esto que ha ocurrido me hace pensar, que como todos los finales de año futuros sean tan productivos como este, en lo que a aumento de familia y mascotas se refiere, me veo en unos años como Noé, esperando el diluvio universal como única forma de poder, de una vez por todas, hacer un viaje...
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