domingo, 14 de marzo de 2010

¡Joder!... donde viven los monstruos

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Os propongo un experimento, que seguro vosotros sin saberlo ya habéis realizado en numerosas ocasiones, sobre todos los que estáis independizados pero también los que no: cuando vuestros padres se van de vacaciones dejándoos a cargo de la casa; o quizás incluso lo estéis ahora mismo realizando sin ser conscientes de ello.


Bueno, os explico, es tan sencillo y placentero como no pasar el aspirador por la casa durante un mínimo de dos semanas (el experimento se hará más patente cuanto más tiempo transcurra aunque aviso que puede empezar a ser peligroso). Es entonces cuando, silenciosas, en los lugares más oscuros y lúgubres aparecen ellas, las misteriosas e inevitables pelusas.


Pues sí, la pelusa, de nombre científico 'pelusa' (qué coindencia ¿no?), puebla sigilosamente nuestras casas. Para conocer su composición, y esto quiero que lo hagáis empíricamente en vuestras casas (no es peligroso, aunque sí un poco asqueroso); dejad de leer este fantástico blog por un momento y buscad en los lugares más recónditos: debajo de la cama, detrás de las puertas, en medio del salón... Y agarrad con sumo cuidado una de estas fantásticas pelusas, cuanto más grande, pues mucho mejor. Tras una sencilla observación y desmenuzándola un poco veréis que la pelusa se suele componer de pelo (de ahí su original nombre) al que se le ha adosado grandes cantidades de polvo y suciedad apretujada.


No me digáis que tras ver esos fantásticos seres, no se os vienen a la cabeza los bichos de la película "Donde viven los monstruos", bueno... para ser sincero... a mí tampoco... es innegable que las pelusas son mucho más guapas.
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