viernes, 24 de diciembre de 2010

Queridos amigos invisibles

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Me dirijo a vosotros, amigos invisibles que os he tocado en suerte, que ya que los Reyes Magos, con la crisis, llevan algunos años sin aparecer por mi casa, y viendo que vosotros sois más cumplidores, he decidido ponerme en contacto con vosotros de este modo para solicitar todo lo que deseo me regaléis este año.

Lo primero que quiero deciros es que aunque no sé quiénes sois, estoy convencido de que además de ser unas personas maravillosas y con un gran sentido de la generosidad; poseéis un innato buen gusto que no es momento de desbaratar con un regalo cutre y barato. Aunque eso sí, cada uno es libre de regalar lo que quiera, aún a costa de las terribles consecuencias.

Bueno, pasemos a lo realmente importante: MI REGALO. Ya sabéis que no soy una persona con grandes pretensiones ni con ínfulas de grandeza. Así que sólo os pediré, queridos amigos invisibles, cosas prácticas y que necesite para el día a día. Como por ejemplo, algo que me hace mucha ilusión desde hace tiempo y aún no he podido comprarme, es rojo, tiene cuatro ruedas, y en un lateral por detrás pone algo así como Ferrari. Creo que un tal Alonso conduce uno descapotable y con las ruedas muy grandes, no hace falta que sea ese, con otro de más baja gama me conformaría.

Si esta opción no os gusta, ya sea por que os parece algo cutre o por que no os parezca un regalo especialmente original, no os preocupéis que os voy a dar otras opciones para que no tengáis que romperos mucho la cabeza, todo sea por vosotros, amantísimos amigos invisibles. Tampoco me importaría que me regalarais, siempre desde vuestra propia iniciativa, claro; unos palos de golf, un crucero por las islas griegas (no seáis cutres, que sea para dos personas), o por qué no, tampoco le haría ascos a un Rólex.

Y ya, por si no os convence nada de lo anterior, queridos amigos invisibles, os doy una opción que os abre muchas posibilidades. Con un chalet en cualquier sitio con playa me conformaría. Así que luego no os quejéis amargamente diciendo que si no sabíais que comprarme o ez que regalarte a ti es muy complicado. Anda que no os estoy dando opciones. Por lo tanto, mis queridísimos amigos invisibles a los que os he tocado en suerte, este año no quiero excusas, ahí os lo dejo.
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domingo, 12 de diciembre de 2010

Dispositivo de recuerdos olvidados (... y 2)

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Tras una y larga y complicada investigación en las profundidades de Internet, que duró aproximadamente diez minutos, encontré varios datos sobre mi ex compañero del colegio que me llevarían a contactar con él con suma facilidad.

Lo primero que supe, fue que se había casado el 20 de octubre de 2007 en Villarejo de Salvanés con Eva Mª Granados, dato que aparecía en una revista mensual del pueblo. Luego intenté buscarle en las redes sociales, sin mucho éxito, parece que mi antiguo compañero no ha sucumbido a las nuevas formas de relación por la red. Otra opción es que no use su nombre verdadero, como hace mucha gente y entonces sea imposible encontrarle.

Así que le indagué por un método más tradicional: en las páginas blancas, eso sí, en la página Web, que yo sí he caído irremisiblemente en la sima digital. Y ¡e voilà! (o como narices se escriba), allí estaba su dirección de correo y su número de teléfono. Vive en el mismo pueblo desde el que me escribía la carta del anterior post: Valdaracete, en la calle Canteras.

Os podría mentir y deciros que le llamé o que le escribí una carta, pero la verdad es que no me he atrevido por ahora, ni creo que lo haga. Eso sí, como por casualidades del destino, Manuel llegará a leer este blog, no sé qué tal le sentará que publique sus datos personales en la web. Pienso que quizás él si quiera buscarme, pero también es verdad que por diferentes motivos y no tan alegres. Ya lo he comprobado y por suerte yo no aparezco en las páginas blancas.
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sábado, 20 de noviembre de 2010

Dispositivo de recuerdos olvidados

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El otro día, mi madre, de improviso, me entregó un dispositivo de antepenúltima generación de recuerdos olvidados, con un alta capacidad de nostalgia y de sorpresa, que había encontrado entre los cajones de su casa. Bueno, entre nosotros podemos llamarle carta. Era una misiva que fue escrita el 21 de junio de 1991 (cuando yo tenía quince añitos), por un compañero del colegio que cambió su lugar de residencia y con el que nos estuvimos carteando durante un tiempo. Paso aquí a transcribir la misma de manera literal:

"Hola Miguel:

Soy Manolo. ¿Que tal estais por hay? espero que esteis bien.

Ya voy a pasar a F.P. de un pueblo de al lado de aqui que se llama Villarejo de Salvanes que es donde se hacen las galletas Cuetara.

te voy a contestar la ultima carta que me mandaste

Las chicas de mi clase no son ni feas ni guapas pero hay una que se llama tere que esta muy buena.

Los pueblos de al lado son Villarejo de Salvanes, Brea de tajo, Estremera, Fuentidueña de tajo, Carabaña, etc...

Y aqui te escribo lo que me pediste los juegos.

[Hay otra hoja en que me manda una sopa de letras de animales en inglés, un crucigrama de animales y dos chistes de Lepe]

Espero que me escribáis tú, Jesús, Fernando, David, etc...

Hasta pronto. [Y su firma]"

La verdad es que hasta que leí esta carta no recordaba a Manuel Monjas Dolado, y por mucho que busco entre mis recuerdos no consigo encontrar nada más que su nombre, y en un sitio muy recóndito. Pero me ha hecho pensar en lo que se ha perdido con la desaparición de las cartas, aunque las comparaciones sean odiosas, imagino leer un mail dentro de quince años...

Por otro lado, sobre el contenido del mismo, me hace gracia pensar en lo pardillos que podíamos llegar a ser con quince años, en la simpleza de nuestros intereses (aunque algunos tampoco se han hecho mucho más complejos con los años). Y además me sugiere algunas preguntas: ¿Cuándo se terminó la correspondencia? ¿Fue esta la última carta? ¿Le respondí? ¿Qué fue de Manolo? ¿Habrá conservado él aguna carta mía? ¿Qué pasaría si ahora le escribiera yo una carta? ¿Habrá tenido algo con Tere? ¿Tendrá facebook?

Creo que no me queda otra que buscarle... en la próxima entrada os cuento.
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domingo, 31 de octubre de 2010

Con la perspectiva hemos topado, amigo Sancho

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Siempre he pensado que cada cosa tiene, como mínimo, infinitos puntos de vista. Y sin ir más lejos, hace poco, mientras degustaba unas ricas raciones en la Plaza Mayor de Villanueva de los Infantes, observé a lo lejos la siguiente imagen, que procedí a fotografiar con mi teléfono móvil:ca




Pensaréis, casi seguro con acierto, que mi mente está algo sucia; y yo me defendería diciendo que la sociedad, que si la publicidad, que si la testosterona... lo cual nos llevaría a una extraña y casi eterna discusión. El caso es que a mí me pareció desde mi posición que Sancho le demostraba más "cariño" a su burro Rucio que el que se puede deducir tras varias lecturas de El Quijote. Me eché las manos a la cabeza, caminé de un lado para otro, hasta que los que me acompañaban en la mesa, me obligaron a sentarme y me quitaron de delante la que debía ser mi octava cerveza.

Tras acabar de comer,varias horas más tarde, me acerqué a la "hermosa" escultura. Y me quedé estupefacto; todo había cambiado de repente. Lo miré y remiré con cara de director de cine, y deduje que quizá un extraño encantamiento había transformado la disposición de las figuras. Agarré mi móvil de penúltima generación, y saqué esta instantánea que paso a mostraros:


Por suerte, la imagen no era lo que parecía, y menos mal, porque por un momento pensé que en aquel hermoso pueblo manchego, de cuyas migas no logro olvidarme, estaba viendo molinos donde había gigantes.

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miércoles, 6 de octubre de 2010

El chico que soñaba... (EL DESENLACE)

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Pensé que esta extraña historia nunca encontraría su final, pero parece que al fin halló el suyo. Para empezar, los consejos que me habéis dado o eran imposibles y algo asquerosos; como Sergio, que decía que pusiera una cámara oculta en el baño, quita, quita, que uno es muy sensible; o acojonaba, cuando María decía que una trama mundial tras la que estaba el Vaticano, se había confabulado para robar el papel de mi lugar de trabajo. Como se entere Ken Follet, escribe la cuarta parte de los Pilares de la Tierra.
Pero bueno, todo ocurrió como sigue. La historia se quedó mientras intentaba ganarme al chico del papel reciclado que a partir de ahora llamaremos E. La verdad que me hice su sombra, era la única forma de averiguar si aquel chico tenía algo que ver con las extrañas desapariciones. Cuando E iba tomarse un café, yo iba a tomármelo con él. Cuando E necesitaba ayuda, allí estaba yo para echarle una mano. Y lo más emocionante, cuando E se acercaba al rollo de papel del baño, yo iba tras él. Pero obviamente, cuando yo estaba allí, no ocurría nada.

Pero como el hombre es un animal de costumbres, sólo tuve que observarlo y adelantarme a sus movimientos. E solía aparecer sobre las 12:30 por mi empresa y tras hacer su labor de cambio del contenedor de reciclaje, lo dejaba aparcado en la puerta del baño sobre las 13 horas. Así que un día me encerré en el cubículo contiguo (situación que ya conté en mi antigua entrada "Cagar con copiloto") asegurándome que antes de que entrara E estaba el rollo casi completo.

Así que allí me encontré, en una de las situaciones más absurdas de mi vida, sentado sobre la tapa del w.c. del trabajo, esperando que entrara mi supuesta presa. Al rato, la puerta sonó y miré por debajo de la puerta y efectivamente era E. Estuvo bastante tiempo en el baño contiguo, aunque he de decir que no escuché ningún ruido característico de un baño. Cuando al fin salió, conté hasta 10 y salí detrás. Miré en el baño ya desocupado y no quedaba nada de papel. Salí rápidamente y encontré a E tan tranquilo con su carrito abierto. Me acerqué y cerró la tapa de golpe.

Le pregunte a E que qué hacía. Él intentaba disimular, se le veía avergonzado. Como no decía nada le dije muy serio, sé que estás robando los rollos de papel. Al instante me tapó la boca y me metió en el baño de minusválidos que nadie usa. Calla tío, me susurró, como se enteren se puede liar gorda. Y entonces me confesó que al colocar el rollo sobre el montón de papeles, éste hacia de tope y desde el exterior parecía que el contenedor estaba lleno y así podía cambiarlo más asiduamente, y consecuentemente ganaba más dinero.

No sabía qué decirle, así que el me continuó hablando con cara de pena, me contó que era transexual y que se estaba pagando el cambio de sexo, que se lo iban haciendo progresivamente, y que era muy caro. Me confesó, que tenía un hijo de doce años y que el padre había desaparecido hacía tres y todos los gastos eran para él. Y lo peor de todo, su nueva novia, no sabía nada y tenía que llevar una doble (triple) vida... Vale, no lo negaré, esta parte se la he plagiado a Almodóvar, pero os aseguro que todo lo demás hasta aquí acontecido, en el extraño caso del chico que soñaba con papel higiénico... es real... y si no que en este preciso momento se caiga mi conexión de inter...
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martes, 28 de septiembre de 2010

El chico que soñaba... (4ª parte)

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Lo primero que hice, tras leer vuestros comentarios fue comprobar si lo que decía Esther era cierto, es decir, que era yo el que de manera inconsciente me llevaba los rollos. Aquel día llegué a casa tras el trabajo, algo nervioso, asustado con la idea de tener un loco cleptómano dentro de mí, y lo peor de todo, que mi otro yo, se dedicara a robar papel, ¡vaya negocio! Pero por suerte, revisando en los recovecos de mi casa, no encontré nada raro, más que algún bicho pleistocénico muerto.

Luego me fijé en el comentario de Álex. Él decía que la susodicha empresa de carritos metálicos no pasaba su mejor momento económico, así que he continuado mi "investigación" por ese lado (también porque no tenía otra pista que seguir, para qué negarlo). Lo primero que intenté es hacerme amigo de uno de los dos que trabaja allí, me decidí por el más joven. Justo cuando aparecía por la puerta, ahí estaba yo con algunos papeles para reciclar. Al día siguiente me las ingenié para coincidir en el ascensor con él, pongo mi sonrisa de curioso simpático y le fui preguntando chorradas sin importancia.

A los tres o cuatro días, seguí con mi "cortejo", haciéndole alguna broma e intentando sacarle el nombre. Tengo claro, que cuando te dirijes a alguien por su nombre, la relación se hace más cercana, sólo intento ganarme su confianza. Y lo consigo fácilmente, ya sé que el chico se llama E..., no puedo dar el nombre completo por razones obvias. Así que pronto doy otro paso, le lanzo mensajes cifrados a ver como reacciona. Le suelto frases como: Vaya rollo de trabajo o le pregunto dónde vas con tanto papel. Como no reacciona de ninguna forma extraña, en mi desesperación, canto la estrofa de la famosa canción para cagar, hace falta tener buen papel...

Pero nada, no hay manera. Así que todos son dudas, y una vez más necesito vuestra ayuda. ¿Se os ocurre algo que pueda hacer para sonsacarle? Si no me echais una mano esto va a tener más partes que "Liberad a Willy", que anda que no se enredaba la famosa orca...
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jueves, 16 de septiembre de 2010

El chico que soñaba... (3ª parte)

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Como hoy se conmemora el 120 aniversario del nacimiento de Ágaha Christie, aprovecho para poneros al día de mis avances en las pesquisas que me tienen en tensión, desde que observé que todos los días antes de comer, desaparecía el papel higiénico.

Bueno, lo último que tenía era un llavero con unas iniciales: C.P. y en el que se leía Italy. Nadie las reclamó, pero como suele ocurrir tantas veces, tenía la solución delante y no supe verla. Fue en una camiseta, en la que ponía en tono rojo Conf. Plastic. Y lo más gracioso es que seguro que lo había visto antes muchas veces y sin darme cuenta. Resulta que la camiseta la llevaba un hombre de una empresa que se dedica al papel reciclado confidencial. Luego he mirado en internet y resulta que es italiana. Se lleva un gran carro metálico con ruedas, cuando está lleno, y al rato aparece con uno vacío. Así casi todos los días.

Desde aquel descubrimiento cada vez que aparece alguno de esta empresa le estoy observando y disimuladamente le sigo a ver qué hace, pero hay un problema, ya que son varios hombres diferentes los que vienen según he visto. Así que es más difícil saber quién es el dueño del llavero. La verdad es que ninguno ha reclamado nada que yo sepa. Y por otro lado no sé para qué le serviría, ya que los susodichos carros metálicos van con llave normal, no con llave Allen.

Para que os hagáis una idea es un buzón con un resorte por dentro, para que se mantenga cerrado, y cuando quieres meter los papeles hay que ejercer cierta fuerza. Así que cómo véis, mis dotes detectivescas siguen en entredicho. No se me ocurre para qué necesitan o utilizan estos hombes el papel higiénico. Y la verdad es que tampoco sé a ciencia cierta si es alguno de ellos o se trata de otra cosa. ¿Qué puedo hacer? ¿Alguna idea?
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martes, 31 de agosto de 2010

El chico que soñaba con papel higiénico (segunda parte)

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Mis pesquisas de detective no han tenido demasiado buen resultado, aunque he encontrado algo.

Os cuento: Cuando leí el comentario de María, lo vi todo claro, me parecía la solución tan sencilla y tan obvia que pensé que no había caso. Ella decía que alguien cogía el rollo de papel y lo usaba como servilleta para comer. Así que al día siguiente, como me sitúo cerca de la puerta del comedor en mi trabajo, entré varias veces a ver si era cierto, pero en ningún caso encontré el rollo sobrelas mesas y el "papal higiénico" (como escribe ella, no sé si con algún doble sentido oculto) seguía desapareciendo del baño, siempre antes de comer.

Luego seguí el consejo de Sergio, utilicé la bolsa donde suelo llevar la comida, y antes de que el rollo desapareciera, lo guardé en mi bolso, a ver qué pasaba. El problema es que en el servicio hay dos sanitarios y sólo desaparece el de la izquierda, ya que el de la derecha está tapado y es más complicado quitarlo, así que pueden utilizar ese papel. La verdad es que no oí ninguna queja. También es verdad que somos más de 100 personas, y con muchas no suelo hablar o nunca he hablado.

También releí el mensaje de Esther. La verdad es que sí hay muchos en mi curro mal pagados, yo creo que la mayoría, pero no he visto nunca a nadie que venda el papel en el Rastro.

Luego intenté descifrar el críptico mensaje de Álex: "Descarta la gente cuerda y te quedarán dos menos...". Y tras un rato de pensar en la frase, sigo sin entenderla... Creo que se trata de otro misterio que tendré que desentrañar si tengo éxito con este, claro.

Por último, leí el mensaje de Cárol, usé el truco del bote de tinta en el soporte, pero cuando volví, ni había bote de tinta, ni quedaba papel. Así que el supuesto ladrón ya sabe que existo, y eso le pone más emoción a la cosa, espero que no lea este blog (que por otro parte es lo más fácil).

Así que estaba un poco desanimado hasta ayer, cuando tras volver de comer a las 14:30 y pasar al baño a lavarme lo dientes. He visto algo en el suelo que no sé si tendrá que ver con los robos pero bueno, lo mismo es una pista. Es una pequeña llave allen con un llavero metálico de publicidad que está desgastado y en el que se leen sólo las iniciales, ya que están en relieve. C.... P....., y lo que seguía se ha borrado. Y luego debía venir una dirección y lo único que más o menos se lee es Italy. Yo me he quedado flipado, y dándole vueltas. ¿A alguien se le ocurre algo? ¿Alguna idea? ¿Pensáis que tiene algo que ver? Yo me guardo la llave, por si el dueño la busca.
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sábado, 21 de agosto de 2010

El chico que soñaba con papel higiénico y no tenía ni cerilla ni bidón de gasolina (que está muy cara)

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Si ya lo decía mi tatarabuela por parte de padre, que no hay mal que por bien no venga. Pues resulta que este verano mi cuerpo me ha dado dos pequeños sustillos en forma de cólico de riñón. Y aparte de los tremendos dolores que las famosas piedrecillas conllevan, los médicos me han aconsejado que beba agua en cantidades ingentes. Y uno que es obsesivo compulsivo, con toques hipocondriacos y cierto pánico al dolor, pues eso que me paso el día bebiendo agua, con sus consiguientes visitas al baño.

El otro día me ocurrió algo extraño en mi cuarta visita al baño del trabajo, en las tres anteriores había observado que el rollo de papel higiénico era de una longitud considerable, como para que un elefante se limpiara los mocos, pero cual fue mi sorpresa al observar que el rollo de pronto había desaparecido. No le di mayor importancia las doce siguientes veces que fui ese mismo día, pero al día siguiente mi curiosidad y mi capacidad de deducción me hizo llegar a una terrible conclusión tras ver en mi quinta visita de aquel día, que el rollo había vuelto a evaporarse. ¡Alguien lo estaba robando!

Entonces repasé mentalmente los detectives famosos que recordaba. Sherlock Holmes (es el único y genial), Hércules Poirot y Jessica Fletcher, para intentar averiguar como actuarían ellos en este caso. Llegué a la conclusión de que ellos encontrarían al culpable por descarte. Por ejemplo quitarían a todas las mujeres (el robo ocurre en el baño de hombres, ¡qué deducción!) incluyendo a las de la limpieza, no creo que se arriesguen a perder su trabajo por un poco de papel.

Luego de entre todos los hombres debería ser alguien que lleve mochila, ya que el rollo es grande y es la única forma de pasar desapercibido, o al menos eso pienso yo. Así que seguí inflándome a agua y visitando el baño cada media hora y observando que antes de la hora de la comida, cada día hasta hoy, el rollo de papel desaparece.

¿Alguien puede ayudarme? ¿Se os ocurre alguna forma de descubrir quién se lleva el preciado tesoro? ¿Qué razones puede tener el ladronzuelo para hacerlo? Me muero de curiosidad pero estoy algo estancado. Pero eso sí, yo sigo investigando...

(Lo mismo hasta continúa...)
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miércoles, 11 de agosto de 2010

Un día antes del Apocalipsis

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Joder, como me temía, al final no me ha quedado otra que terminar mis vacaciones y volver a la cruda realidad. Yo que siempre tengo la bonita esperanza de que mis días de libertad se hagan eternos por alguna extraña circunstancia, y que nunca se cumpla...

Además volver de vacaciones supone una serie de actos no exentos de cierta locura. Por ejemplo, nosotros últimamente, siempre dejamos un día en medio para "descansar" del viaje. Un día de transformación, para pasar de un estado a otro sin prisas. Pero no sé por qué ocurren cosas raras.

Por ejemplo, nos entra una extraña fiebre por poner lavadoras a tutiplén. Ponemos tres, cuatro o incluso cinco lavadoras en un mismo día... ¡con el trabajo que supone eso!. Y yo a veces me pregunto, qué pasa, que tenemos mañana un pase de modelos y necesitamos toda nuestra ropa limpia. Sobre todo, teniendo en cuenta que en cualquier otra fecha, se puede tirar una prenda sucia un mes y no pasa nada.

Y luego la nevera, que echas un vistazo y está tan triste y desangelada que te dan ganas de llorar, y lo más importante, ni un solo yogur a la vista. Porque parece que un frigorífico sin yogures no es un frigorífico. Así que a toda prisa, entre lavadora y lavadora, te vas al centro comercial a comprar a lo loco, como si fueras a morir de inanición en breves segundos. Y lo peor es cuando llegas a la zona de las cervezas, que te entran unos sudores fríos por el síndrome de abstinencia, y no te queda otra que abrirte una lata, aunque esté ardiendo.

Luego vuelves a casa, colocas todo lo que has comprado, recoges la ropa tendida, tiendes la que acaba de centrifugar... y te pones a hacer la cena. Eso sí, con una tremenda pereza, acostumbrado a que te cocine otro. Terminas esperando que alguien recoja todo, y ya deseperado te das cuenta que no te queda otra que hacerlo tú, y mientras recoges la ropa ya seca de la quinta lavadora te invade un extraño sentimiento, y es que te dan hasta ganas de volver a trabajar, piensas por un momento, al menos... allí descanso.
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sábado, 17 de julio de 2010

Lo malo de las vacaciones

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Lo malo de las vacaciones es que se acaban, que en la mayoría de los casos tienen fecha de caducidad, y a mí me hace sentir como si una piedrecita se me introdujera en el zapato el primer día y fuera creciendo según se acerca el final, crece y crece más, y antes de que terminen las vacaciones, ya es imposible caminar tranquilo.

Lo malo de las vacaciones es que destruyen todos tus sagradas rutinas. despertarse a las 6:30 de la mañana antes de que suene el despertador, el cafecito de máquina de nada más llegar al curro, la felicidad cuando es la hora de la salida... joder, es que en las vacaciones mis horarios cambian tanto, que parece que me ha poseído Pocholo, con mochila y todo.

Lo malo de las vacaciones son los atascos, las aglomeraciones en cualquier sitio a donde vayas o hacer cola en sitios inverosímiles. Todavía recuerdo en Amsteram la pedazo de fila que había para entrar en la casa de Ana Frank, con lo deprimente que es, y ni siquiera está la anfitriona para después de una hora esperando, firmarnos al menos un mísero autógrafo. De verdad, yo me pregunto, ¿le costaba tanto?

Pero aún así, para que mis múltiples jefes no se mosqueen conmigo, este año me he vuelto a coger vacaciones, y me han dicho con cara de pocos amigos, que no vuelva por el trabajo por lo menos en quince días. Y a uno que es un sufridor, y un profesional como la copa de un pino, no le queda más remedio que hacerles caso, que lo último que me gustaría es dar un disgusto a mis amados jefes.
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domingo, 4 de julio de 2010

Crónicas del mundo mundial (con sonido ambiente)

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Parece ser que estos días se está celebrando el mundial de fútbol... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... (sonido de vuvuzela, efecto especial que me ha costado una pasta), algo he oído... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... Y España parece ser que tiene unas grandes opciones de ganar... vuuuuuuuuuuuuuuuu... porque el partido que nos toca contra Paraguay es muy fácil... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... eh y lo hemos ganado...!!! vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... (doble) y sin sufrir ni nada vuuuuuuuuuuuuuu... y luego a ganar a Argentina... vuuuuuuuuuuuuuuuuu... pero qué narices, si los alemanes han eliminado a los argentinos... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... y después contra la magnífica samba brasileña... vuuuuuuuuuuuuuuuuu... pues anda que acierto con mis predicciones... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... que ni samba ni caipiriña... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... ah, y si me véis en actitud de apostar os agradecría que me metáis la cabeza en el WC y tiréis de la cadena... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... que como mucho nos enfrentamos en la final a los uruguayos o a los holandases... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... pero primero hay que acabar con los teutones... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... a los que ya ganamos en la Eurocopa con un gol de Torres... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... ah, pero Torres está jugando? vuuuuuuuuuuuuuuuu... ese tipo de vacaciones no me vendrían mal a mí... vuuuuuuuuuuuuu... con todos los gastos pagados... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... y ver los partidos desde tan cerca, y sin gafas de 3D... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... y vaya rollo con las vuvuzelas... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... que no se callarán, no... vuuuuuuuuuuuuuuuuu... que yo no digo que cada uno no pueda tocar el instrumento que desee... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... pero así sin ton ni son... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... que no hay manera de oir las tonterías que dice el comentarista de la televisión... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... o los sabias palabras de Camacho, con sudor en el sobaco y todo... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... menos mal que acaba de venir un elefante... y salió corriendo el de la vuvuzela... pero esperar... que parece que el elefante hace un ruido muy parecido... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... y desde tan cerca parece mucho más grande... vuuuuuuuuuuuuuuuuu... yo creo que se ha enfadado y me mira con ojos raros... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu... creo que no es mala idea salir corriendo... vuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu...
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viernes, 25 de junio de 2010

Microrrelato: Historia del objeto negro con tres patas

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Todo hace presagiar una jornada inolvidable, cada cosa y cada persona está en su lugar preconcebido y nada ni nadie puede salirse de su papel, o en pocos segundos, todo puede convertirse en cenizas. El objeto negro con tres patas ocupa un lugar referencial, es el dios al que todos adoramos, su calor nos da la vida. Si no estuviera allí todo aquello dejaría de tener sentido.

Las personas, generalmente con dos patas, ocupan sus lugares sin esfuerzo, como guiados por una voz tranquila y precisa. La mujer más lejana a la juventud siempre cerca de la cocina, preparando algo de comida. El hombre con más experiencia sobre el fuego, sin miedo a quemarse, con una gorra de una visera enorme. Los más jóvenes, levantando vasos y gritos, bebiendo risas sin miedo y sin pasado.

Los pedazos se van calentando sin prisa, quizás conociendo su trágico final. Su olor lo llena todo, como una dulce muerte. El cuidador del objeto negro con tres patas se acerca a la mesa, quiere por un rato jugar a ser también joven. Mientras, los pedazos de carne saben que es su momento y urden la venganza llenos de tristeza. El instinto les ha enseñado de generación en generación. Así que, en unos segundos, se abrasan irremisiblemente.
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jueves, 10 de junio de 2010

Salsa agridulce

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Vale que algunos restaurantes chinos sirvan gato al limón, vale que los chinos estén invadiendo el mundo poco a poco, vale que no haya dios que haya visto un entierro de un chino, vale que si todos los chinos del mundo saltaran a la vez cambiaría la órbita de la tierra, vale que los chinos la tienen pequeña, vale que el chino mandarín es el idioma del futuro, vale que los chinos son todos iguales y un documento de identidad vale para seis, vale que los chinos conocen los ruidos de las máquinas tragaperras y las dejan vacías, vale que los chinos no pagan impuestos...


¡¡Vale ya de tonterías!! ¿No?



No me negaréis que aparte de todas las leyendas absurdas que he pasado a enumerar, el gran invento que nos han traído los chinos es la salsa agridulce. Porque dejando a un lado su extraño color anaranjado en algunos restaurantes, no me digáis que no esconde una gran metáfora de como son todas las cosas de la vida. Porque yo estoy convencido de que prácticamente todo lo que nos ocurre es agrio y dulce a la vez.

Algunos ejemplos:

- Comienza el mundial de futbol pero no echan casi ningún partido por televisión, y por internet no hay manera de verlo sin perder la vista y los nervios.

- Con el frío que está haciendo de repente se me ha quitado la alergia, pero me he pillado un constipado que sigo con el pañuelo a todas partes.

- Mi trabajo me aburre de forma exagerada, pero disfruto mucho más cuando llega la hora de irme a casa al terminar la jornada...

Los ejemplos son abundantes, como los platos de los restaurantes chinos. Algo parecido ocurre con la lectura de esta entrada: dulce por el disfrute al leerlo y agrio cuando se termina. Bueno, no os pongáis así que pronto envío otra entrada, quién sabe sin con una salsa más española, la ali oli.
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jueves, 27 de mayo de 2010

Mi particular Toma de la Bastilla

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Como muchos de mis cultos lectores ya sabréis, la Toma de la Bastilla se produjo en París el 14 de julio de 1789 (y si no lo tenéis claro haced como yo y miradlo en Wikipedia, que para eso está). Bueno, parece ser que la Bastilla era un Guantánamo al uso de la época, donde se encerraba a gente sin ningún escrúpulo ni lógica, sólo porque la monarquía francesa lo consideraba así. Este hecho junto a otros dio inicio a la Revolución Francesa y cada año, los franceses conmemoran su fiesta ese día.

Lo que no sé si sabéis es que yo y muchas personas más sin saberlo realizamos nuestra particular Toma de la Bastilla año tras año y por estas fechas. Me explico: llega la primavera y un día sin saber cómo, te levantas con la boca muy seca y la nariz con un atasco monumental. Entonces empiezan los fantásticos picores de ojos, nariz, garganta; los estornudos, los gorgojeos absurdos, los esputos, las toses infames, y no queda más remedio que realizar la famosa Toma de la Bastilla (porque la palabra pastilla, con tal cantidad de mucosidad no hay dios que la diga).

Para que luego digan que la droga es mala, tras un periodo de vacunas inútiles (al menos para mí) pues si no fuera por la famosa "bastillita" no hay quién viva en estas fechas tan bonitas y floreadas. E incluso diría más, qué narices lleva la "bastilla" que te deja en estado catatónico, que a las nueve y media de la noche y viendo un programa de televisión animadísimo y que me encanta ("Redes") me quedo más frito que los aperitivos de la ya desaparecida Marisquería ("mariscata" para los amigos).

Y así año tras año desde que tengo uso de razón (bueno, diréis que tampoco hace tanto), sufriendo en silencio (porque la "bastilla" me ha dejado muerto) y esperando que llegue el verano para quejarnos por otra cosa y para decir constantemente en cualquier situación y momento:
!!Joder, vaya calor que hace!!
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miércoles, 19 de mayo de 2010

Frases épicas (I). Ánimos desanimados

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Hay frases que son dichas como cualquier otra en un momento como cualquier otro, pero que por extrañas circunstancias toman vida, crecen, se reproducen y no suelen morir; y el que las profirió nunca piensa que muchos años más tarde seguirán revoloteando en otras mentes y surgiendo de otras bocas. Incluso en ocasiones especiales puede ocurrir que le salgan muchos padres, personas que les hubiera gustado decirlas o haber estado allí para escucharlas y ser parte de la historia.

Juro que yo estaba allí. Fue un sábado por la tarde durante un partido de voley del equipo al que pertenezco y que bautizamos con cierta predestinación The paquetes. En el fragor del partido nuestro entrenador, Javi, pide un tiempo muerto, ya que una característica un tanto especial de nuestro equipo, es entrar en fases de total ausencia, en las que nuestros brazos y nuestras piernas tienden al más cruel estatismo, y los puntos van cayendo como sin darnos cuenta, eso sí, en el casillero del contrario.


Todos los equipos tienen su animador particular, el jugador más entusiasta y dotado con una voz más portentosa para dar el grito adecuado con el fin de levantar al equipo. En nuestro caso era Dani. Todo ocurrió deprisa, Javi dio unas instrucciones precisas para despertarnos de nuestro ensueño, que nos había costado ya ocho puntos seguidos; todos poníamos cara de concienciados y de entender lo que nos decía, pero conscientes que de tales empanamientos mentales no es tan fácil salir, así que sinceramente, sin empaparnos de nada.

Cuando el árbitro nos llama otra vez a la cancha de juego para reanudar el partido, y antes de nuestro sagrado grito para acojonar al contrario: ¡¡¡PA - QUE - TES!!! Entonces, en ese preciso momentro, surge la voz de Dani para decir la frase épica, las palabras que pasarían a la posteridad:


- !!Venga chicos, SIN CONFIANZA!!


Tras algunas risas y el grito de ánimo, reanudamos el juego. No puedo jurarlo, pero creo que aquel partido lo perdimos, pero es evidente que lo que ganamos fue mucho más. Cuando queremos salir de esa sima oscura en la que a veces caemos recurrimos a esta frase épica y funciona.
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miércoles, 12 de mayo de 2010

Vaya estrés y yo sin saberlo

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Basta con leer los periódicos digitales para encontrar "noticias" de gran interés y que sin saberlo pueden cambiarte la vida para siempre o al menos tu forma de ver el mundo. Yo ayer leí una que me dejó alucinado y me hizo comprender muchas cosas, aunque mira que pretendo encontrarla ahora para enseñárosla, pero ha desaparecido para siempre, ha caído en la basura "googleliana" más absoluta. Así que podéis confiar en mi variable memoria, o intentar rebuscar en el vertedero virtual a ver si tenéis más suerte.

La "noticia" decía algo así como que el hombre es muy propenso a sufrir estrés al estar rodeado de mujeres bellas. Lo primero que pensé fue: ¡Bendito estrés! Y más tarde me estuve preguntando (vaya manía más tonta la mía), por las razones que provocarían ese supuesto estrés. Para empezar traté de imaginarme en una situación en la que me encontrara rodeado de mujeres muy bellas, por ejemplo, siendo profesor de aerobic en una clase de Supermodelo. Fueron pocos segundos pero lo que sentí no se parecía mucho al estrés, y si fuera tal, anda que no me estreso yo todos los días.


Por lo tanto he sacado las siguientes conclusiones del "estudio":

- Me da a mí que hay científicos que confunden estrés con excitación.

- Hay estudiosos muy listos que ponen cara de interesantes, giran la cabeza hacia a la izquierda con la mirada perdida, mientras se rascan la barbilla, y dicen con tono serio: con estos fondos del estado vamos a estudiar como nos afectan las mujeres guapas, traerme diez, mejor que sobren.

- Lo que les estresará no será haber estudiado unos cuantos años para terminar haciendo investigaciones tan absurdas.

Bueno, en definitiva, con tantas mujeres guapas que me rodean sólo puedo decir: ¡vaya estrés y yo sin saberlo!

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domingo, 2 de mayo de 2010

Preguntas encadenadas cogidas por los velos

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¿De verdad resulta tan problemático que una niña de quince años lleve velo a clase?
¿Qué clase de personas impiden la entrada a un instituto a una niña que va estudiar simplemente?
¿No es muy simple la mente de estos tipos?
¿Qué tipo de secuelas puede sufrir la chica por tal rechazo?
¿El rechazo es al símbolo o a lo diferente?
¿Lo diferente es peor?
¿Los que peor lo llevan son los padres?
¿La culpa es de los padres que las visten como musulmanas?
¿Llevan las musulmanas velo por tradición?
¿Es la "fiesta" de los toros una tradición española?
¿No dicen los tradicionalistas que las corridas no deben prohibirse por ser algo cultural?
¿Qué es cultura en realidad?
¿No es realidad que muchas mujeres mayores se cubren el pelo para ir a misa?
¿No me entero de la misa a la media?
¿Me di a la bebido por ello?

¿Existen respuestas para tantas preguntas?
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miércoles, 21 de abril de 2010

Cúmulos de cirros en los estratos

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Nunca pensé que diría esto, pero cada vez que veo las nubes acercarse allá a lo lejos, con esos colores amenazantes de lluvia, se me ponen los pelos como escarpias. Porque aviso, voy a decir una frase muy de abuelo, no recuerdo un año en el que haya llovido tanto.

No os negaré que la lluvia es necesaria, y que la palabra sequía resuena en mi conciencia de forma dolorosa (no soporto las palabras con hiato). Pero es que este año, corre el rumor de que el gobierno, ante el exceso de agua que empieza a resultar peligroso, va a lanzar una campaña para que nos bañemos en vez de ducharnos, y también para que nos dejemos el grifo abierto mientras nos lavamos los dientes. Todo por el bien de la humanidad.

Y es que nunca llueve a gusto de todos, porque claro en abril aguas mil; y cuando a la vaca el cuerno le suda, agua segura. Y no me negaréis que cielo aborregado, suelo mojado; sin olvidar que cuando chilla el mochuelo, pronto se moja el suelo. Por otro lado os aviso que no tengáis miedo al frío o a la helada, sino a la lluvia porfiada.

Y ahora, para más “inri”, llega la nube de ceniza que ha lanzado el volcán islandés Eyjafjallajkull (que a ver quién tiene narices de pronunciarlo sin morderse la lengua, ¡ay! tercer intento fallido); que según los “analistos” va a ahondar en la crisis mundial que nos asfixia. Vamos, que en definitiva, las únicas nubes que últimamente me gustan son las de caramelo, y no puedo tomarlas, porque estoy a dieta...

http://www.youtube.com/watch?v=zhcCqIsDSkA&feature=related
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domingo, 11 de abril de 2010

Lo que se aprende viajando... ¡Madre mía!

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Bueno, como alguno sabréis, en estas fechas festivas hemos hecho una escapada a Atenas. Las noticias nos bombardean con que el país está arruinado y también se da la circunstancia de que está lleno de ruinas. Es que es ir caminando por las calles como sin fijarte, y a ambos lados: que si un templo, que si un ágora, que si una acrópolis (bueno eso está algo más arriba). Pero la verdad es que es una ciudad increíble.

Lo primero que sorprende de los griegos es su físico, en la mayoría de los casos es muy parecido al biotipo español (quizás predomine algo más el bigote). Así nada más llegar, en el metro de Atenas veo a una chica, que en el aburrimiento del subterráneo, me esmero pensando en la pinta de griega que tiene. Pero el ensueño se desvanece tras quedarse un asiento libre y al gritarle a su amiga: "Marta corre, ven para acá que hay sitio", la primera en la frente. Que, o el idioma es muy parecido o yo traduzco sin quererlo con un extraño don.

Pero no, porque si algo nos diferencia con los griegos es el idioma, es que es imposible pillar ni una sola palabra de lo que dicen, se parece al Euskera, pero para complicarlo más encima lo escriben con letras raras. Que te quedas mirando los carteles del metro y no hay narices de descifrar donde quieres ir, menos mal que tienen el detalle de poner en algunos sitios al lado los letreros en inglés. Por poner un ejemplo, ellos en vez de decir Hola se despachan con un sencillo Parakaló.


Ah, y además descubrí, el significado de hacer un griego (sí, me refiero a la connotación sexual). Y el significado no viene como piensan algunos de que en la época antigua los griegos tenían totalmente aceptadas las relaciones homosexuales. Yo he averiguado, tras pasar una semana por tierras helenas, que la expresión viene de que en cuanto te despistas un poco te meten el pepino en cualquier parte... Y ahora no penséis mal, da igual el plato que te pidas, que el pepino te lo clavan. Ya sea en las ensaladas, en el yogurt o en los kebab..., vamos, que te la meten doblada, y te quedas con cara de tonto, al menos a los que no nos gusta el pepino. Así que para mí, eso es que te hagan un griego.

Y por último me llamó la atención lo curioso las letrinas griegas (y no me refiero a las letras pequeñas), que eso si que era cagar con copiloto y no lo de mi empresa; bueno, la verdad es que más bien era cagar en comunidad, no quiero ni imaginar las conversaciones que tendrían, con esa mínima separación entre agujero y agujero.
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domingo, 4 de abril de 2010

Estudios definitivos y animales de compañía

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Hay un montón de cosas que se dicen sobre los animales de compañía (y de los otros) que quizá sean ciertas o quizás no; lo que está claro es que simplemente nos las creemos porque un grupo de científicos de la Universidad de Massachussets, tras un largo y costoso estudio, han llegado a tal o cual conclusión.

Siempre se suele tratar de estudios vitales para el futuro de la humanidad, como por ejemplo aquellos que lanzaron al mundo que los perros ven en blanco y negro. La verdad es que a mí me hizo dormir mucho mejor, al fin llegué a entender por que mi can no distingue entre la versión en blanco y negro y la coloreada de Qué bello es vivir. Eso sí, si no se duerme antes del final, hay algo que no falla, el pobre siempre llora.

Pero hay un estudio que por favor espero que sea totalmente cierto, me refiero a ese que dice que los peces tienen muy poca memoria. Me explico... desde que tengo un acuario en casa con tres peces no hemos dejado de hacerles pequeñas putadas, eso sí, siempre de manera inconsciente.

Para empezar les hacemos vivir en un pequeño cubículo de quince míseros litros, sin nada de intimidad y encima tienen que compartir su espacio con una gamba, que está dentro de su dieta pero sólo en salmuera, parece que no les va la gamba viva. Luego como el agua se va evaporando, su casa va menguando, que debe ser como si el techo de tu hogar fuera bajando poco a poco (¡qué agobio!). Por último, nos vamos de vacaciones y les dejamos una especie de boñiga que va soltando comida poco a poco, ¡qué asco!

Así que lo dicho, ojalá que los peces no tengan memoria, por que si no se estarán acordando de mi familia... y con razón.
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domingo, 21 de marzo de 2010

Y eso que no me gusta generalizar

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No me gusta generalizar, eso no va conmigo, pero en este caso y sin que sirva de precedente es inevitable hacerlo, porque estoy totalmente convencido de que tu pareja esputa. A lo mejor te cuesta aceptarlo porque no es algo que haga habitualmente ni que realice a cada momento, quizas nunca le hayas visto pero no te engañes, es algo que ocurre, tu pareja esputa.

No quiero ponerme serio, ni que tú te cierres en banda, sólo quiero hacerte ver, para que no vivas en una terrible ignorancia, que tu pareja esputa; y si queremos llevarlo más allá, sin ánimo de ofender siempre, te diré que tu hermana esputa, tu madre esputa también (aunque seguramente algo menos que tu hermana) y las mías también, no te vayas a creer que veo la paja en el ojo ajeno y no la viga de propia. Además os puedo confirmar (aunque ella lo niegue) que mi pareja de hecho esputa.

Vale, a lo mejor me estoy poniendo un poco pesado con el temita, pero lo hago por vuestro bien, y como no, por el mío propio. Incluso es innegable, no os mentiré, que vuestro mejor amigo esputa, y no pasa nada, es algo natural; vuestro padre también esputa y no lo oculta. E iré más lejos, vuestro perro esputa; ah, y los que tengáis gato, que sepáis que él también esputa.

Sólo os pido por favor, que si alguno de los que estáis leyendo este texto conoce a alguna persona que no esputa, ¡por dios, qué lo diga!

(Dedicado a Álex y Mónica que propiciaron aquella noche de copas, con su sentido del humor, que este juego de palabras algo soez, se convirtiera en un momento divertido que ahora transformo en pequeño texto.)
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domingo, 14 de marzo de 2010

¡Joder!... donde viven los monstruos

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Os propongo un experimento, que seguro vosotros sin saberlo ya habéis realizado en numerosas ocasiones, sobre todos los que estáis independizados pero también los que no: cuando vuestros padres se van de vacaciones dejándoos a cargo de la casa; o quizás incluso lo estéis ahora mismo realizando sin ser conscientes de ello.


Bueno, os explico, es tan sencillo y placentero como no pasar el aspirador por la casa durante un mínimo de dos semanas (el experimento se hará más patente cuanto más tiempo transcurra aunque aviso que puede empezar a ser peligroso). Es entonces cuando, silenciosas, en los lugares más oscuros y lúgubres aparecen ellas, las misteriosas e inevitables pelusas.


Pues sí, la pelusa, de nombre científico 'pelusa' (qué coindencia ¿no?), puebla sigilosamente nuestras casas. Para conocer su composición, y esto quiero que lo hagáis empíricamente en vuestras casas (no es peligroso, aunque sí un poco asqueroso); dejad de leer este fantástico blog por un momento y buscad en los lugares más recónditos: debajo de la cama, detrás de las puertas, en medio del salón... Y agarrad con sumo cuidado una de estas fantásticas pelusas, cuanto más grande, pues mucho mejor. Tras una sencilla observación y desmenuzándola un poco veréis que la pelusa se suele componer de pelo (de ahí su original nombre) al que se le ha adosado grandes cantidades de polvo y suciedad apretujada.


No me digáis que tras ver esos fantásticos seres, no se os vienen a la cabeza los bichos de la película "Donde viven los monstruos", bueno... para ser sincero... a mí tampoco... es innegable que las pelusas son mucho más guapas.
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domingo, 7 de marzo de 2010

Leonor, cómo pudiste hacerme esto y cómo podré yo perdonarte

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Mi querida Leonor, cómo me pudiste hacer esto. Sí, Leonor, me refiero a ti, a Leonor Watling, que seguro estás leyendo estas palabras desde cualquier sitio del mundo. No mires para otro lado, no te sonrojes aunque se trate de ti. Sí, tú, la cantante de Marlango y la actriz de tantas películas.

Quizá te preguntes por qué, Leonor. Por qué te digo estas cosas, pues te lo contaré, para no dejarte con la intriga que seguro te reconcome por dentro. Yo hace ya unos años comencé ilusionado mi primera novela, que por cosas de la vida (pereza, falta de tiempo, más pereza, falta de ideas, algo más de pereza) no he conseguido terminar. Pero si algo tengo claro es que quiero titularla "La casa en el árbol". Ahora llegas tú y llamas a tu último disco "Life in the Treehouse", que por poco inglés que uno sepa (nunca he llegado a aprenderlo por cosas de la vida), entiendo que alguna cercanía hay.

Y encima, también por cosas de la vida, la protagonista de la novela me dio por ponerle el nombre de Leo. Un poco por homenaje a tu persona, otro poco porque me encajaba con el perfil del personaje que quiere dedicarse a escribir. Ya empiezan a ser muchas coincidencias, y no podía dejar de decírtelo. Pero aunque me suponga un tremendo esfuerzo, te perdono.

Así que no te preocupes, no te vengas abajo, no te martirices a ti misma. Sólo te pido a cambio, ya ves que por cosas de la vida no soy rencoroso, que cuando termine mi novela y dado el tremendo éxito que seguro va a tener; simplemente me prestes una de tus canciones para la banda sonora de la película, que no puede ser de otra forma, se hará. Incluso si es tu deseo o tal tu culpabilidad, no vería ningún problema en que la protagonizaras sin cobrar nada. Uno que es así, buena persona y sobre todo, desprendido.
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domingo, 28 de febrero de 2010

Pepi, Luci, Bom o por qué no puede sucederme a mí

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A veces se sacan ánimos de cualquier sitio, al menos a mí me pasa. Por ejemplo el otro día escuché la historia de cómo se rodó la película Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón de Almodóvar. Pero antes de nada no estaría mal que echaráis un vistazo a algunas de sus épicas escenas:



http://www.youtube.com/watch?v=l6_gOcSVtJA


Bueno, el caso es que Peeeeedrooo trabajaba como administrativo en la empresa Telefónica, y tardó dos años en filmar esta surrealista película. Como no disponía de dinero iba rodando con lo que le prestaban sus amigos, que a cambio obtenían un papel en la película; gente como Alaska o Carmen Maura. Antes había rodado la fantástica e inovidable película Folle... folle... fólleme ..... Tim.

Como no tenían permiso para filmar en la vía pública, rodaban muy pocas escenas y con sumo cuidado para que las multas no subieran el pobre presupuesto. Entre toma y toma pasaba en ocasiones tanto tiempo que es fácil encontrar algunos errores de vestuario o de localización. Aunque no tuvo muy buenas críticas, estuvo en cartelera en el Alphaville durante cuatro años sin interrupción, convirtiéndose en la película de culto de la movida madrileña.

En conclusión, que si alguien quiere invertir en mí (ya sea con dinero, unos pocos folios o suplantándome en mi apasionante trabajo) le prometo un personaje en mi novela, eso sí, la meada no está incluida, en ese caso hay un precio especial.
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martes, 23 de febrero de 2010

Sólo pido un poco de comprensión

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Quiero que me perdonéis. Que seáis clementes con mi persona. Que hagáis efectiva esa frase que tantas veces he oído decir, algo así como todo el mundo tiene derecho a equivocarse. Y qué pasa, que yo no formo parte de este mundo, vale que a veces esté un poco fuera, que me pierda en caminos sinuosos, o que no encuentre la salida donde todos la veis. Pero hay ratos que confieso que si estoy dentro.

Deseo que no me condenéis por tan poco, o quizás a vosotros os parezca tanto que no seáis capaces de olvidarlo, de hacer borrón y cuenta nueva. A lo mejor os sentís como un martillo que ve un clavo que se ha salido de su lugar, y un impulso irreprimible os obligue a golpearme, a hacerme de una vez por todas entrar en razón. Si es eso lo que sentís, por favor, no lo hagáis.

Sólo pido que no me dejéis de lado, en la más triste de todas las soledades, aunque sepáis que no voy a hacerlo, que no tengo de dónde sacar las fuerzas. Haced un esfuerzo sobrehumano, por favor, pero perdonadme el hecho de que no haya leído “El código Da Vinci”. Sé que en el fondo podéis.

Ah, y ya que nos ponemos, sé que va a ser duro para vosotros, pero por favor, pasar por alto que no haya visto completo ni un solo capítulo de “Friends”. De verdad que lo siento. Sólo pido un poco de comprensión.
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domingo, 14 de febrero de 2010

Fechas de caducidad

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El otro día, comprando en un centro comercial, descubrí con cierta amargura, por eso de sentir que soy uno más sin nada de originalidad, que no era el único que se tiraba media hora frente a la estantería de los yogures revisando, como un perro sabueso entrenado, las malditas fechas de caducidad. Porque la verdad, para mí no hay nada tan deprimente y que provoque tanto fastidio como que se me caduque un yogur en la nevera. ¿Qué haces con él? ¿Te lo comes como si tal cosa? ¿Lo tiras a la basura por si acaso? ¿Lo introduces en un bunker nuclear para no acabar con toda la humanidad?

Luego paseando entre los estantes descubrí con cierta sorpresa que en las zonas de las bebidas alcohólicas, todo hijo de vecino, llena el carrito a mansalva de cervezas, como si fueran a imponer en poco tiempo la Ley Seca, pero eso sí; nadie hacía atisbo de observar la famosa fecha de caducidad. Y yo me pregunto, para qué narices le ponen fecha de caducidad en las cervezas, si siempre te las vas a beber antes de que caduquen. Y es más, me imagino a altas horas de la madrugada en un pub, pidiendo un tercio con la coletilla, y que no esté caducada, eh.

Luego pensándolo bien, hay productos en los que ponen la fecha de caducidad para hacer daño, como por ejemplo, en las cajas de preservativos. Yo creo que lo hacen como diciendo, si no los gastas antes de esta fecha tienes menos actividad sexual que la Duquesa de Alba. Y qué pasa si el día que los has usado descubres que hacía tres meses que habían caducado... te acojonas y te preguntas si tendrás extrañas consecuencias.

Y luego me da por pensar, si yo tendré en algún sitio tatuado como los huevos de gallina de los supermercados, mi fecha de caducidad en tinta roja. Pero por mucho que busco no encuentro nada similar y me quedo con las ganas de saber, si alguien me comiera, qué tal le sentaría.
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sábado, 6 de febrero de 2010

Pequeña reflexión

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Muchos sabios son los que han dicho que para ser feliz hay que disfrutar de las pequeñas cosas que nos da la vida. Y eso me ha hecho preguntarme a qué cosas se referían para poder disfrutar de ellas. La verdad es que no he pensado mucho, ya sabéis, tampoco está la cosa para desperdiciar neuronas.


Bueno, tras ese esfuerzo quizás innecesario esta vez sin copiloto, llego a la conclusión de que para alcanzar la felicidad debo disfrutar de mi pequeño sueldo, de mis pequeñas vacaciones, de mi pequeño coche (que sufre un pequeño escape de líquidos) y de mi pequeño mundo (consecuencia de todas las anteriores pequeñeces).


Pues no sé qué deciros pero según mi molesta opinión, algunos sabios tenían un pequeño gran error. Yo prefiero disfrutar de cosas grandes como la amistad, la risa, el sexo, los viajes, los libros, el deporte, la familia, el arte...


Eso sí, volviendo al tópico, que nadie diga que el tamaño no importa.
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domingo, 31 de enero de 2010

Cagar con copiloto

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No sé si ocurrirá en vuestros lugares de trabajo o de estudio lo que sucede en el mío y que inmediatamente paso a describiros. Antes un aviso, si sois extremadamente escrupulosos o fatalmente estreñidos, quizás, deberías dejar de leer esta entrada a partir de este momento.


Bueno, el caso es que en los servicios de mi centro de trabajo ocurre algo curioso. Los baños de los chicos, que son los que conozco aunque supongo que algo parecido sucederá en el de las chicas, constan de dos habitáculos con sendos inodoros. Entre ambos hay una pared azul con una gran abertura por abajo y por arriba.


No sé si por manía o por simple costumbre pero he observado que siempre entro en el habitáculo de la izquierda. Intento "disfrutar" de este placer algo primario en solitario, quiero decir sin que nadie se aposente en el váter de la derecha. Pero a veces por diversas urgencias o por designios del destino me he visto en la situación de tener que compartir ese momento tan íntimo con un desconocido. A ese desconocido le llamaré a partir de ahora el copiloto.


El caso es que como todos conocéis, los cuartos de baño suelen disfrutar de una extraordinaria sonoridad, y más concretamente el inodoro. Cualquier pequeño ruido se escucha como si llevaras puesto el Whisper Xl, es decir, "alto y claro". Para ser más concretos, cualquier ligero viento, tras pasar por el amplificador del inodoro, se convierte en un magnífico huracán.


Así que con la cercanía del copiloto, no te queda más remedio que sufrir el seguimiento con pelos y señales de su homóloga actividad y, claro, él de la tuya. Los ruidos se suceden, los esfuerzos, los intentos fallidos, y en algunos caso hasta los sufrimientos; y hay veces que la cosa se pone tan complicada que te dan ganas de gritarle: ¡¡Trata de arrancarlo, Carlos!! o ¡¡Por Dios, trata de expulsarlo!! Incluso a veces piensas en darle la mano por el hueco que queda debajo entre las dos cabinas para acompañarle en ese duro momento.


Luego con suerte todo se termina, alguno de los dos tira de la cisterna y se acaba esa pequeña a la par que íntima relación de unos pocos minutos, sin ni siquiera saber quién ha sido tu copiloto y si quizás ha podido sentir lo mismo que tú. Sin duda, se trata de otra relación que podía haber llegado tan lejos, pero que por desgracia, se ha truncado para siempre.
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sábado, 23 de enero de 2010

Norddinne (...y II)



Aquella noche partimos sobre los dromedarios y bajo el cielo más estrellado que jamás hemos visto, mientras dejamos a Norddinne en el albergue. Nos internamos un par de horas en el desierto, y dormimos sobre una duna a la intemperie. Al amanecer disfrutamos del paisaje y del increíble color de aquella arena casi infinita.



(Las fotos siguen siendo de Nico)


Ya a la vuelta al albergue Norddinne nos espera para seguir guiándonos a su antojo por el sur de Marruecos. Es muy pronto, deben ser las 10 de la mañana, pero el calor es sofocante, debe haber unos 50 grados. Norddine nos lleva a una aldea cercana donde hay un grupo de música Khamlia. La música de este pueblo es de origen subsahariano y fue traída por esclavos de Senegal, Sudán y Malí.

No hay nadie por la calle, parece un pueblo fantasma, pero en una de las cabañas nos esperan los músicos para darnos un concierto sólo para nosotros cinco. Y, cómo no, para invitarnos a un té y unos cacahuetes. Los seis músicos ataviados con chilabas blancas tocan varias canciones y luego nos sacan a bailar.



http://www.youtube.com/watch?v=M2J53QXBJFE


Tras este momento surrealista pero sin duda irrepetible, Norddine nos lleva a nuestro siguiente punto del viaje. Norddinne ya es uno más, ha dejado de ser el guía, quiere continuar con nosotros, aún no quiere volver a su bello oasis donde comenzó la andadura. Dice conocer gente en la ciudad a la que vamos: Tinerhir, aunque creo que dice eso de cada ciudad que pasamos, incluso de las españolas. Por el camino alguna tormenta de arena que otra y mucha conversación, mientras traspasamos el sur marroquí.

Ya en Tinerhir, en el hotel en el que hemos reservado la azotea para dormir, nos despedimos de Norddinne con mucha pena, pero conscientes de que su papel en nuestro viaje ha llegado a su fin. Nos vamos, sabiendo que él continúa con su viaje casi eterno, eso sí, sin desprenderse nunca de su camiseta roja, los ajados vaqueros, el turbante azul y sus gafas de sol.

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martes, 19 de enero de 2010

Norddinne (I)

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Norddinne vive donde le da la gana, aunque si quieres saber algo de él es fácil que te den sus datos en un hotel junto al oasis de Er Rachiddia. Lo único que teníamos claro sobre él era que nos iba a llevar al desierto marroquí de Erg Chebbi, y la verdad es que no necesitábamos mucho más.
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Aquel día madrugamos, tras una noche curiosa en la que escuchamos a Mohammed y sus colegas tocar los timbales y cantar bajo el cielo estrellado marroquí, allí apareció Norddinne con sus ajados vaqueros, su camiseta roja, sus gafas oscuras y su turbante azul. Con su buen español nos mostró su oasis, donde duerme cuando le visita su novia polaca. También nos muestra su pueblo bere-bere y mientras, nos hace un dromedario con una hoja de palma.
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Fotos de Nico Díaz Rodilla

Norddinne no tiene un todo terreno ni un gps pero conoce el mejor lugar antes de llegar al desierto para comer tajine, así que se monta en el lugar del copiloto de nuestro coche y nos lleva a aquel restaurante que resulta ser el comedor de una gasolinera.


Tras la exquisita comida partimos, el desierto nos espera. Según descendemos hacia el sur el termómetro de nuestro coche va subiendo. Alrededor vemos algunas casas, hay gente que es capaz de sobrevivir a 60 grados. Mientras, Norddinne, rebusca entre los cds y va poniendo lo que le place, lo que no le suena bien lo quita. Tiene ansía por conocer nuestros gustos, es un apasionado de la música, toca el yembe en un grupo.


Ya en las dunas que preceden el gran desierto, quiere conducir, conoce el camino del albergue donde cogeremos los dromedarios. Como no hay carreteras ni indicaciones le dejamos al volante, parece disfrutar conduciendo sobre la arena. Hay un momento que pierde el rumbo, en el desierto el sol es engañoso. Pronto lo recupera, ya en el albergue nos reciben con un té calentito. Lo tomamos con la sensación de estar sudando por dentro y por fuera. Mientras saboreamos las hierbas, anochece en las enormes dunas anaranjadas que se observan al fondo.


Nos sentamos un rato a esperar que se haga de noche para adentrarnos en el desierto con algo menos de calor. Nos reunimos con gente de muchos países. Norddinne agarra un yembe que hay por allí y junto algunos amigos empieza a tocar. Pronto Norddinne vuela, está como poseído por la música, nos mira en pleno éxtasis, pero es evidente que no está allí. Diría que su mirada da un poco de miedo. Pero el sonido de su música nos tranquiliza, suena muy bien. Todo presagiaba que aquella noche iba a ser muy larga...


(Continuará)

miércoles, 13 de enero de 2010

Un gran mal nos azota

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Un gran mal nos azota. Un sincero peligro nos aguarda. Poned cien ojos cuando caminéis por las aceras, mirad mil veces antes de cruzar cada calle, vigilad cada esquina, cada bocacalle.

No dejéis ningún resquicio a la suerte, no penséis a mí no me puede tocar o es muy difícil que me afecte, porque esos seréis los más débiles. No os confiéis nunca, el riesgo está en cualquier lugar, esperándoos, silencioso.

No os dejéis llevar por la inconsciencia, no déis la batalla por ganada. No olvidéis estas palabras, por vuestro bien, es que no comprendéis que a partir de hoy Farruquito está libre.
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viernes, 8 de enero de 2010

Ya se ha ido mi tía abuela (mi cuento de Navidad (qué pasa, ¿que Charles Dickens puede y yo no?))

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Ahora que ya han pasado irremediablemente las navidades, me parece que son como esa tía abuela que viene a visitarnos siempre en las mismas fechas, regularmente, año tras año o mes tras mes.

Es una viejecilla amante de las tradiciones, no sabe por qué, pero las sigue sin fisuras y quiere que todos los demás las sigamos. Quizás piensa que tiene esa sagrada autoridad que dan los muchos años, o se escuda en que algo que siempre se ha hecho así, así debe seguir realizándose

Bajo la mirada atenta de mi tía abuela, realizamos los ritos uno a uno, sin dejar ninguno de lado, como si de un juego de puntuación se tratase, y el que mejor siguiera sus indicaciones, ganase la partida.

Todo pasa rápido. En algunos momentos dudo de todo, me quiero bajar de ese tren al que me han obligado a subirme (entre muchas personas han comprado mi billete) pero no lo hago, o si lo hago sin que nadie se entere, a escondidas.

Al fin pasan los días y mi tía abuela parte. Su visita se ha terminado, y mientras dice hasta la próxima, ya le estoy echando de menos. Y con cierto desasosiego noto que ya no podré durante algún tiempo resguardarme bajo la manta de lana que tejió para mí, donde siempre hace calor, donde nada nunca falla.
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