martes, 28 de septiembre de 2010

El chico que soñaba... (4ª parte)

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Lo primero que hice, tras leer vuestros comentarios fue comprobar si lo que decía Esther era cierto, es decir, que era yo el que de manera inconsciente me llevaba los rollos. Aquel día llegué a casa tras el trabajo, algo nervioso, asustado con la idea de tener un loco cleptómano dentro de mí, y lo peor de todo, que mi otro yo, se dedicara a robar papel, ¡vaya negocio! Pero por suerte, revisando en los recovecos de mi casa, no encontré nada raro, más que algún bicho pleistocénico muerto.

Luego me fijé en el comentario de Álex. Él decía que la susodicha empresa de carritos metálicos no pasaba su mejor momento económico, así que he continuado mi "investigación" por ese lado (también porque no tenía otra pista que seguir, para qué negarlo). Lo primero que intenté es hacerme amigo de uno de los dos que trabaja allí, me decidí por el más joven. Justo cuando aparecía por la puerta, ahí estaba yo con algunos papeles para reciclar. Al día siguiente me las ingenié para coincidir en el ascensor con él, pongo mi sonrisa de curioso simpático y le fui preguntando chorradas sin importancia.

A los tres o cuatro días, seguí con mi "cortejo", haciéndole alguna broma e intentando sacarle el nombre. Tengo claro, que cuando te dirijes a alguien por su nombre, la relación se hace más cercana, sólo intento ganarme su confianza. Y lo consigo fácilmente, ya sé que el chico se llama E..., no puedo dar el nombre completo por razones obvias. Así que pronto doy otro paso, le lanzo mensajes cifrados a ver como reacciona. Le suelto frases como: Vaya rollo de trabajo o le pregunto dónde vas con tanto papel. Como no reacciona de ninguna forma extraña, en mi desesperación, canto la estrofa de la famosa canción para cagar, hace falta tener buen papel...

Pero nada, no hay manera. Así que todos son dudas, y una vez más necesito vuestra ayuda. ¿Se os ocurre algo que pueda hacer para sonsacarle? Si no me echais una mano esto va a tener más partes que "Liberad a Willy", que anda que no se enredaba la famosa orca...
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jueves, 16 de septiembre de 2010

El chico que soñaba... (3ª parte)

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Como hoy se conmemora el 120 aniversario del nacimiento de Ágaha Christie, aprovecho para poneros al día de mis avances en las pesquisas que me tienen en tensión, desde que observé que todos los días antes de comer, desaparecía el papel higiénico.

Bueno, lo último que tenía era un llavero con unas iniciales: C.P. y en el que se leía Italy. Nadie las reclamó, pero como suele ocurrir tantas veces, tenía la solución delante y no supe verla. Fue en una camiseta, en la que ponía en tono rojo Conf. Plastic. Y lo más gracioso es que seguro que lo había visto antes muchas veces y sin darme cuenta. Resulta que la camiseta la llevaba un hombre de una empresa que se dedica al papel reciclado confidencial. Luego he mirado en internet y resulta que es italiana. Se lleva un gran carro metálico con ruedas, cuando está lleno, y al rato aparece con uno vacío. Así casi todos los días.

Desde aquel descubrimiento cada vez que aparece alguno de esta empresa le estoy observando y disimuladamente le sigo a ver qué hace, pero hay un problema, ya que son varios hombres diferentes los que vienen según he visto. Así que es más difícil saber quién es el dueño del llavero. La verdad es que ninguno ha reclamado nada que yo sepa. Y por otro lado no sé para qué le serviría, ya que los susodichos carros metálicos van con llave normal, no con llave Allen.

Para que os hagáis una idea es un buzón con un resorte por dentro, para que se mantenga cerrado, y cuando quieres meter los papeles hay que ejercer cierta fuerza. Así que cómo véis, mis dotes detectivescas siguen en entredicho. No se me ocurre para qué necesitan o utilizan estos hombes el papel higiénico. Y la verdad es que tampoco sé a ciencia cierta si es alguno de ellos o se trata de otra cosa. ¿Qué puedo hacer? ¿Alguna idea?
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