Siempre que viajo a un país del que desconozco el idioma intento antes de ir aprender ciertas frases, los saludos, la forma de pedir algo con cierta educación, los giros idiomáticos más comunes, y alguna palabrota, que nunca se sabe cuando se va a necesitar. Así que para mi último viaje a Irlanda, como el inglés lo tengo totalmente controlado, y con ganas de impresionar y a la vez ganarme a los irlandeses con sólo decir varias palabras, me puse a estudiar algo de gaélico.
Aunque no se puede creer a simple vista, el gaélico es un idioma que se parece en cierta manera al castellano, o al menos las frases que traté de aprenderme para el viaje a la isla me parecieron similares. Eso sí, pensé que debía buscar el momento más apropiado para soltarlas, debía elegir un momento especial y único. Por ejemplo, cuando alquilamos el coche en los suburbios de Dublín no me pareció la ocasión más correcta. Por cierto, conducir al revés es muy divertido.

Al fin encontré el momento para dejar impresionado a un irlandés. Fue en un pub donde tomamos algo en la preciosa ciudad de Galway. Las frases que me había preparado eran: Buenas noches, mi nombre es Miguel, y por favor, me gustaría tomar dos cervezas Guinnes. Muchas gracias. Así que allí me planté, frente al camarero que era un hombre de unos cuarenta años, y entre la música del local conseguí que se oyera mi voz y le dije: Boas noites. O meu nome é Miguel, e por favor gustaríame tomar dúas cervexas Guinnes. Moitas grazas. No tengo ni idea de qué fallo, pero el hombre no entendió ni una sola palabra que le dije. Eso sí, un chico muy simpático que andaba por allí rápidamente se acercó y gritándome al oído me dijo: Para ser galego, es un pouco estúpido, non?
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