viernes, 30 de noviembre de 2012

Cagar con copiloto (III). Juego de tronos

Mi querida empresa, tiene a bien, cada cierto tiempo (más corto que largo), cambiarnos de ubicación. En esta ocasión, mi pequeño traslado consiste en desplazarme de lugar en la misma planta, pero con el consiguiente cambio de baño. El que tengo ahora más cercano, tiene la particularidad de que cuenta con un único habitáculo con retrete.

Esta peculiaridad provoca un juego como el del famoso libro para conseguir ocupar el ansiado trono, sobre todo a ciertas horas más propensas a esos delicados momentos "All-bran". Así que se me han ocurrido ciertas estrategias para conseguir el trono:

- Estrategia Daenerys: se trata de quemar algo, me explico. Como aún no tengo dragones, con un mechero se enciende un papel cuyo humo provoque que salte la alarma de incendios. Cuando todos han salido, aprovechas para disponer del baño todo para ti.

- Método Jon Nieve o el Muro: este es el más complicado, pero es bastante efectivo. A primera hora, cuando todos se despisten, pones la temperatura de la planta lo más fría posible. Luego llevas un espray de esos que imitan nieve y lo rocías por debajo de la puerta del habitáculo. Tendrás el inodoro libre durante todo el día.

- Táctica Khal Drogo: si el baño está ocupado, golpear enérgicamente la puerta, hablar a gritos y en un idioma extraño lleno de sonidos guturales. Seguro que el que esté en el trono te cede el puesto con cierta prisa. Consejo: si te pintas la raya de los ojos en negro tizón, acojona más.

Si todas las estrategias anteriores no funcionan, y la necesidad es acuciante, abogo por:

- SoluciónTyrion: tan fácil como caminar cojeando de manera exagerada por toda la planta y aprovechar para usar el baño de minusválidos, que siempre está vacío...