jueves, 27 de mayo de 2010

Mi particular Toma de la Bastilla

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Como muchos de mis cultos lectores ya sabréis, la Toma de la Bastilla se produjo en París el 14 de julio de 1789 (y si no lo tenéis claro haced como yo y miradlo en Wikipedia, que para eso está). Bueno, parece ser que la Bastilla era un Guantánamo al uso de la época, donde se encerraba a gente sin ningún escrúpulo ni lógica, sólo porque la monarquía francesa lo consideraba así. Este hecho junto a otros dio inicio a la Revolución Francesa y cada año, los franceses conmemoran su fiesta ese día.

Lo que no sé si sabéis es que yo y muchas personas más sin saberlo realizamos nuestra particular Toma de la Bastilla año tras año y por estas fechas. Me explico: llega la primavera y un día sin saber cómo, te levantas con la boca muy seca y la nariz con un atasco monumental. Entonces empiezan los fantásticos picores de ojos, nariz, garganta; los estornudos, los gorgojeos absurdos, los esputos, las toses infames, y no queda más remedio que realizar la famosa Toma de la Bastilla (porque la palabra pastilla, con tal cantidad de mucosidad no hay dios que la diga).

Para que luego digan que la droga es mala, tras un periodo de vacunas inútiles (al menos para mí) pues si no fuera por la famosa "bastillita" no hay quién viva en estas fechas tan bonitas y floreadas. E incluso diría más, qué narices lleva la "bastilla" que te deja en estado catatónico, que a las nueve y media de la noche y viendo un programa de televisión animadísimo y que me encanta ("Redes") me quedo más frito que los aperitivos de la ya desaparecida Marisquería ("mariscata" para los amigos).

Y así año tras año desde que tengo uso de razón (bueno, diréis que tampoco hace tanto), sufriendo en silencio (porque la "bastilla" me ha dejado muerto) y esperando que llegue el verano para quejarnos por otra cosa y para decir constantemente en cualquier situación y momento:
!!Joder, vaya calor que hace!!
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