.
Lo primero que hice, tras leer vuestros comentarios fue comprobar si lo que decía Esther era cierto, es decir, que era yo el que de manera inconsciente me llevaba los rollos. Aquel día llegué a casa tras el trabajo, algo nervioso, asustado con la idea de tener un loco cleptómano dentro de mí, y lo peor de todo, que mi otro yo, se dedicara a robar papel, ¡vaya negocio! Pero por suerte, revisando en los recovecos de mi casa, no encontré nada raro, más que algún bicho pleistocénico muerto.
Luego me fijé en el comentario de Álex. Él decía que la susodicha empresa de carritos metálicos no pasaba su mejor momento económico, así que he continuado mi "investigación" por ese lado (también porque no tenía otra pista que seguir, para qué negarlo). Lo primero que intenté es hacerme amigo de uno de los dos que trabaja allí, me decidí por el más joven. Justo cuando aparecía por la puerta, ahí estaba yo con algunos papeles para reciclar. Al día siguiente me las ingenié para coincidir en el ascensor con él, pongo mi sonrisa de curioso simpático y le fui preguntando chorradas sin importancia.
A los tres o cuatro días, seguí con mi "cortejo", haciéndole alguna broma e intentando sacarle el nombre. Tengo claro, que cuando te dirijes a alguien por su nombre, la relación se hace más cercana, sólo intento ganarme su confianza. Y lo consigo fácilmente, ya sé que el chico se llama E..., no puedo dar el nombre completo por razones obvias. Así que pronto doy otro paso, le lanzo mensajes cifrados a ver como reacciona. Le suelto frases como: Vaya rollo de trabajo o le pregunto dónde vas con tanto papel. Como no reacciona de ninguna forma extraña, en mi desesperación, canto la estrofa de la famosa canción para cagar, hace falta tener buen papel...
Pero nada, no hay manera. Así que todos son dudas, y una vez más necesito vuestra ayuda. ¿Se os ocurre algo que pueda hacer para sonsacarle? Si no me echais una mano esto va a tener más partes que "Liberad a Willy", que anda que no se enredaba la famosa orca...
.