sábado, 17 de julio de 2010

Lo malo de las vacaciones

.
Lo malo de las vacaciones es que se acaban, que en la mayoría de los casos tienen fecha de caducidad, y a mí me hace sentir como si una piedrecita se me introdujera en el zapato el primer día y fuera creciendo según se acerca el final, crece y crece más, y antes de que terminen las vacaciones, ya es imposible caminar tranquilo.

Lo malo de las vacaciones es que destruyen todos tus sagradas rutinas. despertarse a las 6:30 de la mañana antes de que suene el despertador, el cafecito de máquina de nada más llegar al curro, la felicidad cuando es la hora de la salida... joder, es que en las vacaciones mis horarios cambian tanto, que parece que me ha poseído Pocholo, con mochila y todo.

Lo malo de las vacaciones son los atascos, las aglomeraciones en cualquier sitio a donde vayas o hacer cola en sitios inverosímiles. Todavía recuerdo en Amsteram la pedazo de fila que había para entrar en la casa de Ana Frank, con lo deprimente que es, y ni siquiera está la anfitriona para después de una hora esperando, firmarnos al menos un mísero autógrafo. De verdad, yo me pregunto, ¿le costaba tanto?

Pero aún así, para que mis múltiples jefes no se mosqueen conmigo, este año me he vuelto a coger vacaciones, y me han dicho con cara de pocos amigos, que no vuelva por el trabajo por lo menos en quince días. Y a uno que es un sufridor, y un profesional como la copa de un pino, no le queda más remedio que hacerles caso, que lo último que me gustaría es dar un disgusto a mis amados jefes.
.

1 comentario: