Siempre he pensado que cada cosa tiene, como mínimo, infinitos puntos de vista. Y sin ir más lejos, hace poco, mientras degustaba unas ricas raciones en la Plaza Mayor de Villanueva de los Infantes, observé a lo lejos la siguiente imagen, que procedí a fotografiar con mi teléfono móvil:ca

Pensaréis, casi seguro con acierto, que mi mente está algo sucia; y yo me defendería diciendo que la sociedad, que si la publicidad, que si la testosterona... lo cual nos llevaría a una extraña y casi eterna discusión. El caso es que a mí me pareció desde mi posición que Sancho le demostraba más "cariño" a su burro Rucio que el que se puede deducir tras varias lecturas de El Quijote. Me eché las manos a la cabeza, caminé de un lado para otro, hasta que los que me acompañaban en la mesa, me obligaron a sentarme y me quitaron de delante la que debía ser mi octava cerveza.
Tras acabar de comer,varias horas más tarde, me acerqué a la "hermosa" escultura. Y me quedé estupefacto; todo había cambiado de repente. Lo miré y remiré con cara de director de cine, y deduje que quizá un extraño encantamiento había transformado la disposición de las figuras. Agarré mi móvil de penúltima generación, y saqué esta instantánea que paso a mostraros:
Por suerte, la imagen no era lo que parecía, y menos mal, porque por un momento pensé que en aquel hermoso pueblo manchego, de cuyas migas no logro olvidarme, estaba viendo molinos donde había gigantes.
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Je, je, je... Muy bueno!
ResponderEliminarNo paro de pensar lo dura que debe ser la vida del escudero de un caballero errante, tantas noches a la intemperie, tantos días sin ducharse, tantos atardeceres sin el calor de una doncella cercana...
Yo habría pensado lo mismo que tú sin tomar ni una cerveza.
Hombre, hombre, que todo el mundo sabe que ha Sancho quién le molaba era Rocinante...
ResponderEliminarAunque por otro lado, siempre he pensado que había mucha semejanza entre el Sam de aquel librito de Tolkien con nuestro Sancho, y siguiendo por esa linea de parecidos, y recordando la afinidad de Sam por Frodo, me atrevo a aventurar que a quien le gustaría cortejar sería a su amo don Cipot... o sea, don Quijote.
Anonimus