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Hace algo más diez años, una tarde de esas en las que estábamos en un bar del barrio los amigos tomando cervezas y echando unas risas, fue cuando Nico, sólo a él se le pueden ocurrir este tipo de cosas, nos propuso una idea simple y curiosa: crear una capsula del tiempo.
El siguiente día que nos vimos trajo su cámara réflex, nos tomó una foto en un parque para dejar vestigio de nuestro aspecto físico, y nos pidió que para la siguiente semana hiciéramos un escrito en el que explicáramos cómo creíamos que iba a ser nuestra vida justo cuando hubieran transcurrido diez años. A la semana siguiente, introdujo todos los escritos y las fotos en papel, que en aquellos tiempos inmemoriales se usaba carrete, en una caja, lo selló para corroborar que nadie lo abriera y se propuso a enterrarlo en algún sitio que sólo él conociera. Al fin, este último paso no se produjo, pero él ha custodiado la cápsula del tiempo hasta hoy, asegurándonos en numerosas ocasiones que no ha mancillado los documentos que en dicha caja depositamos.
Aunque parezca mentira, ya han pasado los diez años de rigor, y tenemos pendiente quedar todos los amigos, que por suerte siguen siendo los mismos, para proceder a la apertura de la susodicha cápsula. Mientras esto ocurre, intento recordar qué narices debí escribir, pero no lo consigo. Espero el acontecimiento con una mezcla de curiosidad y cierta congoja, ya que me temo que no habré conseguido ninguno de los sueños que tenía a los veinticinco años. El optimismo desde siempre me ha invadido.
Eso sí, prometo volver a este pequeño espacio virtual a dejar constancia de los resultados de nuestro experimento temporal en cuanto este se resuelva, creo yo, que muy mal se tiene que dar la cosa para que no logremos quedar antes de que pasen otros diez años.
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Procurare no mirar mi foto de hace 10 años, que no quiero pillar una depresión.
ResponderEliminar¡¡Tengo la cápsula del tiempo en mi poder!!
ResponderEliminarDiez años ya, parece increible.
La idea original de enterrarla era aun más singular. Recuerdo que mi ocurrencia era enterrarlo en algún parque de los muchos que hay en nuestro barrio de la Esperanza, contar los pasos o dibujar un mapa o lo que fuera, y repartirlo en varios trozos, al estilo pirata... es posible que demasiado peliculero, aunque según se mire, puede que apropiado para esa época en que tan influenciados estabamos por nuestras partidas de rol.
El caso es que eso no se hizo, y quedó guardado entre lo más recóndito de mi baul de los recuerdos, y no ha conseguido ver la luz hasta ayer (eso sí, tras dos días enteros de rebuscar en cajas y cajas de trastos y recuerdos).
¿Qué es lo que he encontrado? Un sobre publicitario de goma azul, de tamaño cuartilla, y en su interior una bolsa hermética de plástico transparente, abultada y sellada con cera amarilla. Dentro se puede apreciar un número indefinido de sobres, pudiendo leerse en el primero mi nombre escrito con letras rúnicas, claro, la primera carta la mía, egolatra que es uno, además de friky. Por el otro lado se ve lo que parece ser un sobre de tienda fotográfica, donde venian metidas las fotos cuando te las entregaban tras revelarlas,escontrándose esté parcialmete tapado por un calendario de bolsillo del año 2002, en el cual se encuentran tachados todos los días hasta el 27 de junio, estando el 28 de ese mes señalado con un círculo.
Mis grandes dotes policiales me permiten deducir que ese es el día en el que cerré el sobre. Por lo tanto, creo que el día 28 de junio del 2012, jueves, es el que deberiamos abrirlo de nuevo... ¿podremos esperar? ¿Habremos cumplido nuestros sueños de los 25 años? ¿O al menos, seguirán siendo los mismos?
La única cosa que puedo asegurar es que uno de ellos se ha cumplido, y seguiré deseándolo para los próximos 10 años. Sigo al lado de la misma gente.