Etapa 2- Perexe- O Cebreiro (24 kms.) 26-III-11
El día amanece nublado pero no llueve. En el desayuno casi me cargo la cámara de fotos: hay un maleficio o triángulo de las Bermudas que hace que cuando confluyen Camino de Santiago, mi cámara de fotos y yo mismo; algo negativo ocurra. En este caso se ha chascado el filtro ultravioleta, aunque parece que la cámara sigue haciendo fotos correctamente.
Los primeros 10 kms son por asfalto, junto a la carretera y al otro lado el río Valcarce. Los paisajes son hermosos y el sonido del río que va decreciendo por momentos, nos hace más amena la caminata. Sólo nos quedan 5 kms para la subida más dura del camino: hoy toca subir a más de 1.300 metros (un desnivel de 800 metros en 9 kms).
Pronto pasamos por Vega de Valcarce, y me acuerdo de Mónica y Álex que empezaron aquí su Camino, si no fuera por ellos no me habría llevado el palo de andar, menos mal que les hice caso . Son pueblos pequeños con tejados de pizarra embutidos en un valle precioso. Ya en Ruitelán, justo antes de la gran subida, degustamos una tabla de quesos de cabra, el restauran-te se llama El Paraíso del Bierzo, ¡¡nada menos!!
Comienza la subida descendiendo un poco, lo cual joroba más, algunos cuervos graznan para darnos ánimos (¿a morir?) y todo se llena de castaños milenarios. La subida decidimos hacerla cada uno a nuestro ritmo, comienza a llover un poco y me encasqueto el incordio de la capa de agua (¡a sudar!). Ya subiendo los duros repechos adelanto a tres chavales muy jóvenes que van recogiendo castañas.
Tras un par de paradas para beber agua y comerme una naranja, cuando me quedan como 2 kms para coronar, de un bar asoma la cabeza nuestro amigo el finlandés. Las vistas son cada vez más hermosas y lejanas. Mientras charlo con Martti (él en su precario español, yo en mi inglés cutre), ascendemos las últimas rampas y nos hacemos alguna foto. Vuelve a llover un poco justo cuando empezamos a ver las pallozas de O Cebreiro.
Arribamos al albergue exhaustos y con ganas de una ducha caliente. Éste no se parece nada a los anteriores, es una sala grande con muchas literas. Al rato llega Dani también muy cansado pero alegre porque hemos terminado una etapa bastante dura. Mientras descansamos y charlamos con la gente, la naturaleza nos hace un regalo, ¡comienza a nevar! Dos horas después, tras la cena, las pallozas están preciosas, saco un par de fotos y cenamos en un restaurante en cuya tele están poniendo una película de Rocío Durcal a todo volumen (¡qué suplicio!) Tras unas natillas caseras exquisitas (de museo) volvemos al albergue bajo un manto de nubes y el viento helado.
Mientras intentaba dormirme sin éxito escuchando la fantástica música de los ronquidos se me ocurrió la frase: El que ronca, irremediablemente termina durmiéndose primero.
Empiezas a recordarme a Andres Campos, con sus historias en torno a las rutas que recorre... Asi no tengo nunca que sufrir esa subida, con tus relatos lo vivo lo suficiente. A ver que pasa con la nieve, estaria bien andar con 1/2m de nieve.
ResponderEliminarMiguel, qué envidia, qué recuerdos... El vieje con los mejores recuerdos de mi vida. Espero que algún día podamos hacerlo todos juntos, sería curioso (Si María no se anima la ponemos con el coche de apoyo)
ResponderEliminarQue viaje!! No tardes tanto entre las entradas que me mata la ansiedad.
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