sábado, 19 de octubre de 2013

Básicamente, eso es el Camino

Nunca pensé que me llevaría ese alegrón ayer por la noche, cuando nos encontramos con el hombre francés del bigote. El hombre que cuando Dani y yo nos quedamos sin dinero en Cardeñuelas y no nos quedaban más que dos euros para cenar, y él tras preguntarnos en un buen español si no cenábamos, y al contarle nuestra despistada historia, desapareció y al rato volvió para ofrecernos un trozo de queso y unas ciruelas.

Hacía muchos días que no le veíamos, ayer en Melide allí estaba y el subidón de alegría fue mutuo. Golpes, gritos, abrazos, sonrisas... Como si se tratara de un buen amigo al que hace mucho que no vemos.

Básicamente, eso es el Camino.

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